¿Habrá tortas en la Diada?

¿Habrá tortas en la Diada?

La Diada separatista es, desde hace unos años, la constatación de un fracaso: el de un golpe de Estado que sólo engañó a una parte importante, pero minoritaria, de la población catalana. Las multitudinarias marchas norcoreanas, con todos los secesionistas uniformados con su camiseta vendida por la ANC, han dado paso a manifestaciones que apenas reúnen a unos pocos miles de personas. Los dirigentes y las entidades separatistas engañaron tanto a sus seguidores con «las estructuras de Estado» y «el mundo nos mira y Europa nos apoyará» que ya no hay manera de movilizarlos. Y, para intentar revivir a este exquisito cadáver que es el secesionismo, que sólo sobrevive gracias a las continuas transferencias económicas y al apoyo político de los socialistas, se han inventado dos campañas: el ‘mártir’ de Elche, que fue reducido por los policías tras encararse con ellos cuando le retiraron una estelada, y una campaña de acoso contra Silvia Orriols y el resto de dirigentes de Aliança Catalana.

La campaña del ‘mártir’ de Elche tiene poco recorrido, por mucho que quieran vender que ha sido un gran impulso a la causa separatista de cara a promover la movilización en la Diada. Los investigadores dictarán si hubo excesos policiales a la hora de reducir a este joven y si hubo o no provocación previa por parte de los aficionados del Barça, pero los vídeos en los que se le ve intentando dar patadas de kung-fu a agentes antidisturbios desmontan bastante la teoría del chavalito inocente. El aquelarre que montó Joan Laporta en el Camp Nou, sustituyendo el homenaje a los jugadores culés campeones del mundo —para algo que tiene el Barça de lo que podría presumir— por una exhibición de esteladas fue patético. Se veían casi tantas camisetas de la selección nacional como banderas separatistas, y eso que la ANC y Òmnium repartieron diez mil esteladas de papel en los alrededores del Camp Nou. Muchas de ellas acabaron como souvenir en los zurrones de los múltiples turistas que fueron al coliseo azulgrana.

Pero lo más preocupante, porque hay precedentes de enfrentamientos esa jornada, es la campaña contra Silvia Orriols. En la noche anterior a la celebración de los actos de la Diada, los separatistas más radicales se reúnen en el Fossar de les Moreres, una pequeña explanada colindante con la iglesia de Santa María del Mar. Se supone que, según el separatismo, allí están enterrados muchos de los barceloneses que cayeron defendiendo la ciudad ante el ataque de las tropas de Felipe V en 1714. Por supuesto, es otra trola más para engordar el relato victimista del independentismo. Es costumbre que los diferentes sectores secesionistas que se encuentran en el Fossar acaben a palos. Y este año Silvia Orriols es la gran protagonista, dado que en redes se han hecho llamamientos a «pararla» antes de que dé su discurso, lo que en la jerga secesionista no acostumbra a ser una noticia agradable. De hecho, VOX y el PP —y también Ciudadanos en su momento— han tenido, tienen y tendrán muchos ejemplos del «parar» independentista, y el número de carpas y sedes vandalizadas alrededor de Cataluña daría para llenar una enciclopedia.

Así que nos podemos encontrar con que el partido en alza dentro del separatismo, y que según varios sondeos ya es el hegemónico en este sector político, por encima de ERC y Junts, y no digamos de la CUP, puede protagonizar la crónica negra de la Diada. No sería la primera vez, dado que sus carpas y sedes también han sufrido en los últimos dos años un buen número de ataques violentos por grupos de extrema izquierda. La magnitud de lo que pueda ocurrir dependerá de la habilidad de los Mossos d’Esquadra para desactivar el posible conflicto, porque también ha habido llamamientos de radicales de signo contrario para «proteger» a Silvia Orriols en el Fossar de les Moreres. A ver si la «revolución de las sonrisas» independentista iba a ser esto…

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