El Frente viene de culo

El Frente viene de culo

La constatación que Marx y Engels recogen en el Manifiesto Comunista respecto de la tendencia a la fragmentación de los partidos de izquierda ya hace tiempo que derivó en la desternillante ridiculez del Frente Popular de Judea y el Frente Judáico Popular de los Monty Python.

Y es por eso que el espectáculo más divertido que ha habido esta semana en nuestro país no se exhibía en ningún cine o teatro, sino en las zahurdas de los grupos que estaban llamados a componer el Frente Amplio; y no ha habido nada tan ridículo como ese grupeto de gregarios demarrando para llegar a la meta los primeros del pelotón de cola.

Mónica García estuvo en la agenda, pero no tenía otro atractivo que el de ser ministra; y no merece la pena volver a pensar cómo es posible que llegara hasta ahí, porque la única explicación es la que dio Belmonte a que su banderillero Joaquín Miranda llegara a ser gobernador civil: `Pues cómo va a ser…

¡Degenerando! Mónica se andaba dejando enredar, pero a esta anestesista, simple como un cubo y espesa en el fondo y en la forma, alguien la ha puesto frente al espejo de su propia incompetencia.

Y haciéndole un gran favor, porque no tiene sentido meterse en una guerra que no va a tener vencedor y en la que solamente va a haber muertos y heridos.
Lo de Ada Colau es peor.

Ésta, ni aunque se lo expliquen en catalán, en español o en hebreo, llega a ser consciente de sus limitaciones: una inutilidad superlativa. Obviamente, no tiene, a pesar de que llegó a la universidad, la más mínima preparación; y experiencia, no se puede decir que no la tenga, sino que su desempeño como el peor regidor que los barceloneses recuerdan no es algo que merezca la pena traer a escena.

Pero el drama no viene por el papelón, que sería que esta mujer fuera presidente del Gobierno, que es algo casi metafísicamente imposible, sino porque se trata de una pésima candidata.

¿Alguien la imagina con su retórica de okupa, con su victimismo a lo Negreira y con su autodeterminación, su supremacismo y su derecho a ser tratados diferente, dando mítines en Sevilla? Esta mujer es un cava de autoconsumo, una animadora de liga regional que se convertirá en carne de meme en cuanto pase el Llobregat.

Se empeña, además, en ser la novia en la boda, la niña en el bautizo y la muerta en el entierro; en el charco amarillo aplauden las ocurrencias de cuando la agredieron sexualmente o de cuando entra y sale de la flotilla o del armario, pero en Madrid será un hazmerreír y no la ajuntarán ni para ir a tomar cañas, que tampoco querrá pagar.

Y todavía puede ser peor, porque Rufián, convertido en una rutilante estrella de la farándula política de la Carrera de San Jerónimo y alrededores, no va a estar de su parte.

El bueno de Gabriel, mucho avisar y mucho dar el coñazo con la catástrofe que se venía con la segmentación de la izquierda, y al final ha hecho como el capitán araña y no se ha bajado del tren de ERC. Está claro que él no quiere volver a Barcelona.

Allí sí que se siente inferior, pero no por el supremacismo de los independentistas, sino por el clasismo de la seny de Barcelona, de la `gent de com cal´ que siempre lo verán como un charneguín graciosillo que pega mejor en Madrid.

Pero es que no se puede soplar y sorber al mismo tiempo. Liderar el Frente Amplio de la izquierda española y, a la vez, dirigir el grupo del separatismo golpista y republicano es una contradicción que solamente se atreve a cabalgar Irene Montero con la experta ayuda del marqués de Galapagar.

Así que Rufián se ha tenido que plegar; jugando con esos mimbres del independentismo y del comunismo, se creía que iba a ser capaz de acercar el piano a la banqueta, y eso no es fácil cuando se trata de mover a un peso pesado como Junqueras.

Por otro lado, a Pedro Sánchez, igual que en 2023 le interesó que Yolanda compusiera una potente y atrayente fuerza para competir por los restos en muchas circunscripciones, ahora le interesa quedarse con todos los votos de la izquierda y asegurarse escaños en una cantidad mínima de tres cifras (111 es el número mágico).

Por eso ahora desde Moncloa no les están dejando a los frentistas ni las migajas: capitalizaron a Maricarmen desde el primer día, y ahí están, insistiendo con los decretos y manteniendo y subvencionando el muladar de la Puerta del Sol; e instruyeron puntualmente a Pepe y a Unai para convocar una huelga que se han apropiado desde el primer momento.

Yolanda, que ya está más maleada, movió los posos del café y se agarró a la pancarta cuando todavía no estaba puesta; eso sí, gritándose a sí misma sin moverse de su mullida vicepresidencia y de su solución habitacional de 400 m² en el Ministerio.

En definitiva, en el día de la Hispanidad nos enteramos de que la izquierda se relanza presentando como sus mejores activos a dos independentistas. Si se nos permiten la antífrasis y la litote, convendremos todos en que el Frente viene de culo y que tiene la amplitud del camarote de los hermanos Marx.

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