España contra la Legión Extranjera

Selección española, Mundial

«Rajoy provoca una crisis diplomática con Francia: ministros galos tachan de ‘inaceptable’ que diga que juegan ‘sin franceses’». «El presidente de la Federación Francesa llama a Rajoy ‘rancio’ y le acusa de hacer un ‘racismo intolerable’». «Sánchez acusa a Rajoy de ‘avergonzar a España con su xenofobia’ por su comentario sobre la selección francesa». «El partido de Le Pen llama ‘racista’ a Rajoy y califica sus comentarios de ‘lamentables’». «La advertencia de Borja Iglesias a Mariano Rajoy: ‘La multiculturalidad de Francia es una riqueza’». Estos son solo algunos de los titulares con los que OKDIARIO ha informado perfectamente a sus lectores de la polémica generada por una columna de opinión escrita por el ex presidente del Gobierno en la que, literalmente, dijo que la selección francesa de fútbol tiene «una plantilla de altísimo nivel, eso sí, sin franceses». Esa es toda la frase, no busquen, no hay más.

Rajoy no habló para nada ni de razas ni de culturas, pese a lo cual todos le acusan de racismo y de ir en contra de la multiculturalidad, dejando claro que eso, en realidad, es lo único que ellos ven en la fotografía de una plantilla plagada de jugadores de ascendencia inmigrante. Son ellos los racistas que proyectan sus prejuicios en los demás. Rajoy lanzó una carga de profundidad que iba mucho más allá de la vana superficialidad woke con la que todos estos inmaduros adolescentes han tratado su comentario. El ex presidente habló de los orígenes de los deportistas y lo hizo, evidentemente, con la ironía que caracteriza al gallego, envolviendo su análisis en un humor que no han sabido o no han querido entender quienes le critican.

En el deporte en general, en el fútbol en particular y en la selección francesa, en concreto, hace mucho tiempo que se dejó de ser estrictos con los orígenes de los deportistas. En la selección española que está disputando este Mundial, es noticia que no ha sido convocado ningún futbolista del Real Madrid, porque el club español con mayor palmarés internacional cerró la temporada con solo cinco españoles en su plantilla, de los que solo dos han sido titulares habituales, cosa que a sus socios y aficionados no parece preocupar especialmente. Del mismo modo, si se analizan los orígenes familiares de la selección francesa de fútbol, aparecen países como Angola, Argelia, Camerún, RD Congo, Nigeria, Guinea, Togo, Mauritania… todos franceses, claro, si no, no podrían jugar con su selección; casi todos nacidos en Francia, vale, pero son hijos de familias que llegaron de África y el Caribe, lo que no les resta legitimidad, ni liberté, ni égalité, ni fraternité alguna. Pero es algo que merece la pena ser comentado y analizado.

Visto de otro modo, cualquier lista con los apellidos más repetidos en Francia incluirá forzosamente Martin, Bernard, Robert, Richard, Durand, Thomas, Petit, Dubois, Moreau, Laurent y Leroy. El número exacto de convocados en la selección francesa que lleven alguno de estos apellidos más comunes en Francia es, exactamente, cero pelotero. Con España juegan cuatro García, un González López y un Martín, que no es mucho tampoco, pero no admite comparación. Con su ironía habitual, Rajoy ha hablado de los apellidos, no del color de la piel, ni de la religión, ni de la cultura; temas que también merecerían ser analizados, pero en los que no ha querido entrar el del PP. Cuando Rajoy dice que Francia juega sin franceses, es evidente que no habla de la nacionalidad de sus futbolistas, sino de sus orígenes, sobre los que difícilmente puede discutirse que se encuentran fuera de Europa.

Vosotros no os vais a acordar, porque sois muy jóvenes, pero no hace demasiados años aquí se debatía sobre los títulos conseguidos para España por la atleta Sandra Myers, el esquiador Johann (Juanito) Mühlegg o el jugador de balonmano Talant Dujshebaev. Pero desde ese extremo al que ha llegado Francia con una selección de fútbol que más parece su Legión Extranjera, hay todo un mundo por recorrer, y merece la pena que todos pensemos un poco más en la esencia del deporte de base, que es de lo que quiso hablar Rajoy sin lograr que nadie comprendiera su retranca gallega.

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