Opinión

Eso no es un 155, es un golpe de Estado

Las declaraciones de la delegada del Gobierno para la Violencia de Genero, Victoria Rosell, en las que sugirió aplicar el artículo 155 de la Constitución contra la decisión del Ejecutivo murciano de aplicar el pin parental son de una gravedad sin precedentes, porque lo que subyace de sus afirmaciones es una concepción totalitaria del poder que es reveladora del rumbo que el Gobierno socialcomunista está dispuesto a emprender.

Todo lo que está pasando en España se resume en lo siguiente: Sanchez ha tejido una alianza de retroalimentación de intereses con la izquierda radical y el separatismo para perpetuarse en el poder. La aplicación del 155 al que se refiere Rosell no es más que un golpe de Estado promovido por el Ejecutivo socialcomunista contra los Gobiernos autonómicos de centro derecha. Resulta intolerable que mientras Sanchez haya pactado con los golpistas catalanes un plan de demolición institucional para derribar los diques de contención del Estado de Derecho contra los que subvirtieron el orden constitucional, se pretenda utilizar la Constitución contra los Ejecutivos autonómicos donde no gobierna la izquierda.

Estamos ante un proceso de involución democrática sin parangón: el asalto al ordenamiento jurídico que pretende Sanchez busca la mera ocupación del poder para, con la ayuda de los enemigos de la España de 1978 y los contrarios al marco constitucional, amordazar y liquidar a los defensores de la unidad nacional. Las declaraciones de Rosell son la prueba del nueve de las intenciones del socialcomunismo.

Pese a que Rosell ha asegurado que sus declaraciones eran en tono irónico, algo que no se desprende en absoluto de la audición de las mismas, lo que ha hecho la delegada del Gobierno representa una amenaza en toda regla al sistema de libertades consagradas en nuestra Carta Magna. No es ironía, es puro totalitarismo