Opinión

Eichmann, Maduro y el mito del derecho internacional

  • Agustín de Grado
  • Subdirector y responsable del Área Política en OKDIARIO. Antes jefe de área en ABC, subdirector en La Razón y director de Informativos en Telemadrid.

«Era un hombrecito suave y pequeño, algo patético y normal, no tenía la apariencia de haber matado a millones de los nuestros». Así lo describieron sus captores. Tenía 54 años. Había entrado en Argentina con nombre falso, procedente de su Europa natal, con un pasaporte humanitario de la Cruz Roja, emitido en Italia gracias a la gestión de un obispo, que le acreditó como víctima de guerra.

Un 11 de mayo de 1960, cuando bajaba del autobús público que le llevaba a su casa en Buenos Aires, un grupo de personas que fingían reparar un coche averiado se dirigieron a él en castellano: «Un momentito, señor». Lo agarraron y lo escondieron en un piso franco.

Una semana después, sus captores lograron sacarle de Argentina, disfrazado de falso tripulante borracho de un avión y con pasaporte falso.

Murió condenado a la horca dos años después. Su cuerpo fue incinerado, y para evitar que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinación, sus cenizas fueron esparcidas al mar.

Él era Adolf Eichmann, el arquitecto de la Solución Final que sirvió al nazismo para el exterminio de millones de judíos. Sus captores, un comando de nokmin (vengadores) del Mossad israelí que había entrado en secreto en Argentina y que logró llevárselo a Haifa para ser juzgado por sus crímenes de lesa humanidad.

La Operación Garibaldi dio la vuelta al mundo. El Gobierno argentino denunció una grave violación de su soberanía ante las Naciones Unidas con el argumento que Israel había actuado contra el derecho internacional al llevarse a un individuo de su territorio sin consentimiento mediante un «traslado ilícito y clandestino».

¿Les suena, verdad?

El Consejo de Seguridad de la ONU, en su Resolución 138, resolvió que la captura de uno de los mayores criminales que haya padecido el ser humano (llegó a ser detenido tras la derrota de Alemania pero nadie supo reconocerle entonces y logró escapar) había sido «una violación a la soberanía» de Argentina por parte de Israel que pudo «poner en peligro la paz internacional y la seguridad».

¿Les suena, verdad?