Editoriales

Un testigo no es culpable ni muchísimo menos

Mariano Rajoy se convertirá en una de las casi 300 personas que han sido llamadas a declarar por la Audiencia Nacional como testigo en el juicio a la primera época de Gürtel (1999-2005). Un hecho que en ningún caso puede suponer la criminalización del presidente del Gobierno, quien hace bien en colaborar con la justicia. Nadie puede dudar de la honradez del máximo dirigente del Partido Popular, demostrada durante más de tres décadas dedicado a la vida política. Su mandato al frente de los populares es posterior a la época en la que se produjeron la mayoría de las irregularidades en la financiación del partido. Por lo tanto, su comparecencia ante los magistrados de la Audiencia no dejará de ser otro testimonio más —con la evidente relevancia que lleva inherente su cargo— sobre la supuesta caja B de la formación de Génova 13. Sin embargo, no es menos cierto que resulta llamativo que su presencia sea requerida justamente ahora, por mucho que el cabecilla de Gürtel, Francisco Correa, declarase que con la llegada de Rajoy se puso fin a sus negocios con la fuerza política. 

Hasta el momento, la Audiencia Nacional había desestimado su comparecencia hasta en dos ocasiones. Ahora, y tras solicitarlo de nuevo la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (Adade) sí lo han considerado oportuno. Cuando se trata de esclarecer casos de intolerable corrupción como éste, todos los testimonios que puedan arrojar luz son importantes. Sin embargo, tampoco se puede obviar la cercanía de Adade con el Partido Socialista. De hecho, el presidente de esta asociación, Javier Ledesma, es militante socialista desde 1973 y fue diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid. Hasta tal punto llega su parentesco con el partido del puño y la rosa que incluso su hermano, Fernando Ledesma, fue ministro de Justicia durante el Gobierno de Felipe González y presidente del Consejo de Estado entre 1991 y 1996. Otro de sus miembros, Mariano Benítez de Lugo, ha sido abogado uno de los abogados del PSOE de toda la vida. Dicho esto, todo lo que sea facilitar la labor de la justicia siempre es una buena noticia para el Estado de Derecho. En ese sentido, Moncloa acierta al mostrar respeto por la decisión judicial. Al fin y al cabo, la trayectoria de Mariano Rajoy es el mejor aval del propio Mariano Rajoy.

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