Opinión

Edecana sanchista en TVE

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

La comparecencia de la nueva ama de llaves sanchista en RTVE, una tal Elena Sánchez, ante la Comisión de Presupuestos para justificar la morterada de millones públicos que se “invertirán” en 2023 en la radiotelevisión estatal, dejó al descubierto lo que era de común: silencios atronadores sobre las principales sospechas respecto al asalto monclovita a la empresa pública.

Silencio, silencio y falta de respuestas a las que tienen derecho los diputados. Especialmente, en aquellas cuestiones –además de los procederes antidemocráticos y no acordes con la ley en vigor- que tienen que ver con el dinero de los contribuyentes que el Gobierno utiliza a su antojo y libre albedrío.

En este caso, ocurrirá lo mismo que con aquella gran dama, repleta de sabiduría y determinación, creo recordar que se llama Rosa María Mateo. Que dentro de unos años, los tribunales declararán fuera de ley. ¿Es Elena Sánchez, antigua becaria en EFE (Deportes), la persona con garantías técnico/periodísticas y conocimientos suficientes para gestionar una empresa con más de 6.000 empleados? Hay que recordar que, ahora mismo, TVE es la cuarta cadena informativamente hablando, por detrás y a distancia de Antena 3, Telecinco y La Sexta, pero cuenta con más trabajadores que todo el conjunto de televisiones privadas del país.

Se ha escrito con conocimiento que la batalla no está planteada por el control informativo de TVE; cierto, porque esa batalla está decantada desde hace cuatro años. Son las cuestiones del jurdó las que están en pleito. Sobre todo, lo que afecta a la adjudicación de contratos a productoras cuyos dueños –multimillonarios ya y por ese mor- se mimetizan con el poder sanchista como antes lo hacían con el zapaterismo. Hemos sabido, curiosa e irónicamente, que la primera adjudicación por valor de 5,5 millones se ha hecho a una empresa audiovisual de Prisa, donde, casualmente, Miguel Barroso y José Miguel Contreras -¡estos sí que saben!- parecen tener mucho que decir en la actual coyuntura.

No es nuevo. Los contribuyentes y de paso los diputados tienen que saber a quién, quiénes, cómo y por qué, se adjudican. Obviamente, también los sueldos de los que las productoras ponen al frente de esos programas, hasta ahora con escasa relevancia en el share, y que contrasta poderosamente con las cantidades obscenas y bokassianas que han percibido esos directores/conductores. La RTVE sanchista ha dejado de ser un escándalo porque es un escándalo en sí misma. Un veterano y reputado profesional que estuvo en esa casa durante cuatro décadas decía que ahora se ve claro lo de los “viernes negros” y las cuchufletas amarillas. No les interesaba la dignidad informativa en RTVE; buscaban primordialmente asentar sus reales en los beneficios de todo tipo que les ofrecen mandar.

Por lo demás, la señora Sánchez, igual que el señor Sánchez, se limitó a leer unas farragosas páginas que le habían preparado y que en determinadas ocasiones ofreció la sensación de que ni ella misma las entendía. Suma y sigue.