Cuando la Familia Real estrenó Marivent
Estos días, millones de españoles inician o preparan sus vacaciones estivales. La Familia Real, también. Para Juan Carlos y Sofía, Marivent y Palma de Mallorca se convirtieron en el símbolo de sus vacaciones desde 1973, cuando el jefe de la Casa del entonces príncipe, el mallorquín (de Mallorca tenía que ser) Nicolás Cotoner, más conocido por el título que ostentaba, el marquesado de Mondejar, era consciente de que los príncipes (que fueron proclamados reyes tras la muerte de Franco el 22 de noviembre de 1975) necesitaban una residencia donde pasar sus vacaciones. Para no tener que estar esperando a que les invitaran o no, empieza a buscar un lugar y una casa adecuada a su rango. Nicolás sabía que tanto a don Juan Carlos como a doña Sofía les gustaba mucho Mallorca. Al Borbón, por su pasión por la vela (luego tendría otras pasiones en la isla y no precisamente las deportivas) y a la griega porque siempre decía: «Soy hija del Egeo, una mediterránea». Y como Mondejar era un ilustre hijo mallorquín, convenció a la Diputación balear de que les cediera para uso y disfrute el palacio de Marivent, un precioso y espectacular edificio construido por el arquitecto Guillem Forteza entre 1923 y 1925 sobre la bahía de Palma, que Ana Marconi, la viuda de Juan de Saridakis, famoso pintor, coleccionista de arte y mecenas egipcio de origen griego, fallecido en 1963, había donado a la ciudad en 1965.
Y fue el 4 de agosto de 1973, hace ya más de cincuenta años; concretamente, este agosto serán 53, cuando los entonces príncipes de España, título que Franco les había concedido para no reconocer el de príncipes de Asturias, aterrizaron en dos aviones en el aeropuerto de Son San Juan. En uno de los aviones viajaba Sofía con su hijo Felipe; en el otro, Juan Carlos con sus hijas Elena y Cristina y la perra Laia. Se trata de una norma que se aplica en todas las casas reales, para proteger la sucesión. Fui testigo, como periodista, de aquel momento. Desde aquel día no faltaron a su cita con Mallorca cada verano hasta que…
Desde hace 50 años, contra viento y marea
Desde entonces, y de esto hace ya más de cincuenta años, y contra viento y marea —divorcios (el de la infanta Elena y Jaime de Marichalar, en 2009, y de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin en 2023), escándalos financieros con el caso Noos—, lo poco que le gusta a Letizia Mallorca («¿Tú crees que esto son vacaciones?»), el sonado mal gesto de Letizia y las niñas en la catedral de Palma a la salida de la misa con la reina Sofía, allá por el año 2018, y por último el obligado «destierro» de Juan Carlos, Marivent sigue siendo, aunque muchísimo menos, la residencia estival de los Borbones y el escenario obligado para el posado de cada verano de la Familia Real, donde los papeles han cambiado un tanto: Felipe y Letizia, Reyes; la princesa Leonor, princesa de Asturias, y su hermana, la infanta Sofía, amén de la incómoda presencia, por muchos gestos que hagan a la galería, de la Reina emérita.
En Marivent tuvo lugar el primer posado familiar de la princesa Leonor en 2006, que había llegado al mundo nueve meses antes. Fue una de las pocas imágenes en las que se puede ver a la Familia Feal al completo. En el año 2008, dejó de existir el posado de la familia como tal, ya que aquel año Felipe y Letizia prefirieron posar con sus dos hijas en el Real Club Náutico, en el parque del Mar o en la granja de Esporles.
En 2011, se publicó una fotografía en la que se podía ver a la Familia Real al completo saliendo de un restaurante. Aquella imagen fue la última en la que aparecía Iñaki Urdangarin, quien entonces era uno más entre los Borbón y Grecia. En el 2014, Felipe y Letizia, siendo ya Reyes, recuperaron el tradicional escenario del palacio de Marivent para sus posados familiares.
En 2018 se produjo un cambio radical en los posados veraniegos cuando eligieron para la foto tradicional estival el Palacio de la Almudaina.
Y aunque Felipe se siente muy cómodo en la bellísima isla, no le sucede lo mismo a Letizia, como es público y notorio. Es ella quien marca el ritmo de las vacaciones estivales. Llegan a Mallorca; mientras él navega, Letizia se deja ver en tiendas y mercadillos, acompañada por sus hijas y por su suegra. Después cenas en lugares concurridos, acompañados también por la princesa Irene de Grecia, la hermana de Sofía, y por su amiga del alma y confidente, Tatiana Radziwill (ambas ya desaparecidas), para que les vean bien. Y, terminadas las regatas, desaparecen por el foro, sin más. Diríamos que con nocturnidad y alevosía…
La única que seguía y seguirá todo el verano en Marivent será la Reina emérita. Pero, en esta ocasión, con grandes ausencias.
Dos dolorosas ausencias
Para la reina Sofía no serán unas vacaciones felices, ya que desde 1973, cuando inauguraron sus veraneos en Marivent, siempre o casi siempre lo hicieron acompañados de la princesa Irene. Este año la ausencia de tía Pecu, como familiarmente la llamaban, será dolorosa, ya que, como el lector recordará, falleció el 15 del pasado mes de enero. A esta importante ausencia hay que añadir la de Tatiana Radziwill, íntima amiga, confidente y su paño de lágrimas, considerada como una más de la familia, también fallecida el 19 de diciembre. ¿Cómo se sentirá Sofía cuando llegue este verano a Marivent con estas ausencias? ¿Cómo llenará su soledad?
CHSSSSS
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