¿Cómo es posible que con 18 antecedentes policiales no se ejecutara su orden de expulsión?

¿Cómo es posible que con 18 antecedentes policiales no se ejecutara su orden de expulsión?

Cuando desde el Gobierno y sus terminales mediáticas se arremete sin matices contra quienes argumentan, con datos, que existe una relación evidente entre delincuencia e inmigración ilegal, vaya por delante otro ejemplo, uno más: Said Leksili, el delincuente argelino que fue detenido tras dejar en coma por una paliza brutal a un hombre de 47 años, entró en España de forma ilegal hace seis años y desde poco después tiene abierto un expediente de expulsión que no se ha ejecutado. Cuenta con 18 antecedentes policiales, la mitad por hechos violentos. Desde un punto de vista estrictamente jurídico, la situación del agresor incide directamente en uno de los graves problemas de fondo: los expedientes policiales de expulsión tardan un tiempo inexplicable en ejecutarse.

Esto es, la Policía, en virtud de los antecedentes policiales de Said, que constituyen una amenaza palmaria para el orden y la seguridad públicos, incoó el expediente, pero la Delegación del Gobierno en Valencia no ha ejecutado todavía la orden de expulsión.

Es un problema recurrente, que tiene que ver, en parte, con el hecho de que, como es el caso, los inmigrantes ilegales a veces utilizan dos identidades diferentes y ambas supuestamente falsas.

Said Leksili tenía dos identidades: en una constaba que era un súbdito marroquí; en la otra, argelino, según ha podido confirmar la Policía Nacional. Ahora se encuentra en prisión provisional, después de que asegurara que «bebí mucho y no recuerdo nada». Su víctima se debate entre la vida y la muerte como consecuencia de los golpes recibidos.

Estos son los hechos y la pregunta evidente, la que nadie ha respondido hasta el momento, es cómo es posible que con un perfil delictivo como este, Said no fuera expulsado de España. Y la respuesta es que hay un Gobierno que confunde la solidaridad con el tocino. Salvo que salga algún ‘progresista’ de salón a argumentar que Said no fue expulsado porque jamás fue juzgado, aunque tuviera 18 antecedentes policiales.

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