Opinión

El ‘caso Noelia’ abre la veda: ahora, Francesc

Después de que Noelia Castillo lograra su objetivo de que se le aplicara la muerte asistida, otros casos aguardan el pronunciamiento de los tribunales en medio del desánimo de los familiares de los demandantes de la eutanasia. Es el caso de Francesc Augé, de 55 años, que alega sufrir secuelas de dos infartos y cuatro ictus en los últimos años que le han dejado un 75% de discapacidad. Camina con muleta, tiene dificultades para hablar y padece lo que él describe como un «sufrimiento crónico imposibilitante», en gran parte psicológico. Sin embargo, imágenes exclusivas de OKDIARIO le mostraban hace meses bailando sobre la pista de una discoteca de Tarragona.

Su padre, de 94 años, se opone a que su hijo se someta a la eutanasia y el caso de Noelia ha supuesto para él un mazazo, porque aunque el Tribunal Supremo tenga la última palabra (decidirá a partir de la próxima semana), los antecedentes no invitan al optimismo. Los más allegados a Francesc reclaman que se le aplique un «tratamiento de salud mental, no la muerte», algo que también se ha echado en falta en el caso de Noelia.

Y es que no se entiende que, antes de aplicar la muerte asistida, no se intente paliar el sufrimiento vital de los demandantes de la eutanasia con un tratamiento psiquiátrico que tal vez pueda reconducir la situación. Estamos ante un fallo mortal del sistema que otorga a personas con problemas psiquiátricos o psicológicos plena autonomía para decidir quitarse la vida. Francesc, como le ocurría a Noelia, no le encuentra sentido a su existencia y eso es suficiente, con la ley en la mano, para reclamar la eutanasia.

El problema es que se ha abierto la veda y otras muchas personas con problemas psiquiátricos pueden seguir los pasos de Noelia y, tal vez, de Francesc. La pregunta es obvia: ¿Diría usted que las imágenes cotidianas de Francesc Augé que ofrece OKDIARIO revelan un sufrimiento vital irreversible?