Los arios de Podemos
Los dirigentes de Podemos difícilmente podrán respetar al conjunto de la ciudadanía española si ni siquiera son capaces de hacerlo entre ellos mismos. Resulta complicado pensar que puedan aceptar las opiniones libres de los votantes, propios o ajenos, cuando el aparato del partido aplasta con chanzas, ninguneos e incluso intolerables desprecios a las voces que se atreven a desafiar el pensamiento único que Iglesias instaura de un modo autoritario con el apoyo de sus acríticos correligionarios. Bien lo sabe Pablo Echenique, que lo sufrió en sus propias carnes antes de convertirse en el secretario de Organización del partido. Como desvela en exclusiva OKDIARIO, la minusvalía física del hispanoargentino fue motivo de oprobio durante el tiempo en que se atrevió a denunciar la falta de democracia interna en el partido.
Una actitud intolerable e instalada como modus operandi habitual en el seno de los populistas. Así se lo hemos mostrado en los días anteriores a través de mensajes esenciales para que los ciudadanos conozcan la catadura moral de los que defienden mediante un discurso trufado de fatuidad e hipocresía aquello de «nunca más un país sin su gente». El caso particular de Echenique es especialmente sensible. Mucho antes de que Pablo Iglesias lo utilizara contra Íñigo Errejón para así neutralizar el poder de éste dentro de la formación morada, el político había encabezado junto con Teresa Rodríguez la corriente Sumando Podemos, crítica con el secretario general y que trató de disputarle la hegemonía en la Asamblea de Vistalegre celebrada en octubre de 2014.
Una osadía que fue contestada con dureza por aquéllos que desde el principio han manejado el partido con los vicios propios de la vieja política. Ésa que han denunciado hasta el paroxismo a través de la insondable hipocresía de sus discursos. Cualquier tipo de juego sucio debería ser erradicado de la vida pública. Más, si cabe, cuando tienen como base argumental el infundio o la burla por una discapacidad. Además de acusarlo de tramposo, Echenique ha tenido que soportar burlas entre sus propios compañeros por su enfermedad degenerativa: atrofia muscular espinal. Un mal que lo postra en una silla de ruedas y cuya utilización como elemento de descrédito muestra la estatura política e intelectual de personas que, como el millonario Jorge Lago, manejan junto a Iglesias los hilos del partido. Podemos posee una verdad muy diferente a la realidad que trata de vender de cara al público. Una concepción aria de la vida.
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