No es sólo Podemos Madrid

No es sólo Podemos Madrid

A Pablo Iglesias le han amargado la celebración del quinto aniversario de la formación morada. Y quien lo ha hecho ha sido –nada más y nada menos– que su antiguo número dos y amigo de la facultad, Íñigo Errejón. ¿Puñalada por la espalda? ¿Estrategia consensuada de márketing político? Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, pero este tipo de movimientos en el tablero de ajedrez de la política española no hacen sino contribuir al asombro del personal y a la incertidumbre de la política en general.

Lejos queda ya aquella papeleta con la que Podemos concurrió a las elecciones europeas en 2014, cuyo anagrama era simplemente la efigie de Pablo Iglesias –para que el votante no se confundiera entre tanta sigla y tanto partido–. Aquel Podemos surgió para aglutinar a una izquierda descontenta con la gestión socialista de la parte española de la crisis económica y financiera mundial. A aquel partido le votaron los ciudadanos más enfadados y resentidos con el sistema, pero también algún que otro ilusionado con la idea de renovar la izquierda española aburguesada por años de poder y de poltrona. Aquel partido joven nació del ímpetu de los círculos ciudadanos cuya estructura, organización y funcionamiento daban apariencia de espontaneidad y libertad máxima, aunque luego se puso de manifiesto que no era tan así.

Los años y el poder han pasado factura a la formación morada. Hemos visto caer en desgracia a varios de sus líderes e inspiradores: Monedero, Bescansa, Tania, Errejón, etc. Pero la política es como una partida de ajedrez y no hay que cantar victoria hasta el jaque mate. Cuando hace cuatro años circulaba por la M-30 un cartel rodante con el rostro de Manuela Carmena, pocos daban por sentado que aquella señora iba a ser la próxima alcaldesa de Madrid. Sin embargo, las carambolas de la política son así y, aunque no fueron el partido más votado, recibieron el apoyo del PSOE y van a concluir cuatro años de mandato al frente del ayuntamiento de la capital.

Al frente de Ahora Madrid, se hizo con el bastón de mando. Siempre asumió el discurso de Podemos, pero igualmente siempre se desmarcó de la estructura del partido aduciendo que ella se había presentado encabezando un proyecto colectivo ciudadano. Eso le daba los votos de los ciudadanos que apoyasen la ideología podemita a la vez que le distanciaba de los escándalos que iban saliendo relacionados con los miembros del partido o con las polémicas ocasionadas por las declaraciones de los líderes de Podemos. Una estrategia muy astuta a corto plazo, ineficaz a medio-largo término.

Como consecuencia de esa desvinculación a medias del partido de Pablo iglesias, se produjo el episodio de la presentación de un proyecto político distinto al de Podemos, Más Madrid. Para esa candidatura, Carmena le robó a Podemos algunos de sus más emblemáticos representantes, como es la portavoz del Ayuntamiento, Rita Maestre. Y ahora se ha completado la jugada con la candidatura para la Presidencia de la Comunidad Autónoma robándole a Pablo Iglesias el candidato a escasos meses de los comicios, con poco margen de maniobra. Errejón asegura que él es el candidato de Podemos para presidir la autonomía, a la vez que se presenta bajo otras siglas.

Nada impide que los miembros de Podemos vayan dentro de esa misma lista, pero bajo la batuta de Íñigo, claro, no bajo la de Pablo ni con doble obediencia, porque como dijo hace unos dos mil años un sabio del Medio Oriente: “No se puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro”. Así de sencillo. O no. Porque a lo mejor nos llevamos la sorpresa del siglo, lo protagonistas de este culebrón se reconcilian, sellan un acuerdo y aquí paz y después gloria. Si es una mera traición o una pura estrategia de marketing electoral el tiempo nos lo dirá. Y si esto sólo sucederá en Madrid o se repetirá en otros circunscripciones levantiscas también se verá.

Antonio Alonso Marcos es profesor de la Universidad San Pablo CEU.

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