Naturaleza
Ganadería

Por raro que suene, la ciencia lo avala: los insectos son la clave para la sostenibilidad de la ganadería europea

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Ante el aumento de la competencia, la dependencia de las materias primas importadas y ante el cambio climático, la ganadería de Europa se enfrenta a uno de sus mayores desafíos. Eso ha llevado a experimentos originales como usar ovejas en lugar de tractores, pero la solución podría pasar por los insectos.

Según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la solución podría pasar por el uso de insectos como ingrediente fundamental en la alimentación animal. Haría a nuestros ganaderos menos dependientes de la soja y del aceite de palma.

Aunque en Europa es una vía que hemos tardado en explorar, lo cierto es que los insectos pueden servir de alimento a muchos animales, ya que tienen un alto valor nutricional y su producción es más respetuosa con el medioambiente.

La propuesta del CSIC para salvar a la ganadería europea: usar insectos

En Europa, el principal recorrido de los insectos no está en el consumo humano, sino en la alimentación animal. Es decir, no los comeríamos directamente, sino que alimentarían a las granjas del viejo continente.

En este terreno, el Instituto de Ganadería de Montaña, vinculado al CSIC, se ha posicionado como uno de los centros de referencia en el estudio de derivados de insectos aplicados a la dieta del ganado.

Su trabajo se centra en evaluar el potencial de aceites, harinas y otros componentes procedentes de insectos como sustitutos de ingredientes convencionales importados.

Toda esta inversión tiene sentido desde varios puntos. Más allá de conseguir ser más respetuosos con el medioambiente, el objetivo sería reducir la dependencia exterior de la ganadería europea sin comprometer la productividad o la calidad.

La ciencia explica por qué los insectos pueden ser la clave para la ganadería

El estudio ha puesto el foco en las harinas de insectos como alternativa de proteínas, pero con especial atención en los aceites. Este uso es mucho menos conocido, pero está permitido en Europa para la alimentación de los rumiantes, las harinas no.

Hay dos especies que pueden destacar: la mosca soldado negra y el gusano de la harina. Ambas tienen mucho contenido graso y perfiles de ácidos muy similares a los aceites vegetales.

De hecho contienen mayoritariamente ácidos grasos comunes en la dieta animal, como palmítico, esteárico, oleico o linoleico, en proporciones técnicas comparables a las grasas de origen vegetal.

La mosca soldado negra destaca por su riqueza en ácidos grasos saturados de cadena media, similares a los del aceite de coco o de palmiste. Por su parte, el gusano de la harina presenta un perfil más cercano al del aceite de colza, soja o girasol.

Además, la composición de estos aceites puede ajustarse modificando el sustrato de cría, lo que los convierte en ingredientes flexibles y adaptables a distintas necesidades productivas.

Las primeras pruebas son un éxito: las granjas de Europa pueden alimentarse con insectos

De momento todo está en fase experimental, pero los investigadores españoles ya han demostrado en otras ocasiones su capacidad para hacer grandes avances científicos.

Por ejemplo, los ensayos con ovejas y vacas lecheras han probado que la sustitución parcial de aceites vegetales por aceites de insectos mantiene los niveles de producción, sin afectar a la digestión ni a la fermentación ruminal.

Además de los aceites, el instituto ha comenzado a explorar otros subproductos derivados de los insectos, como la quitina y el quitosano.