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Estalla la emoción entre los zoólogos: los bisontes ‘resucitan’ los ecosistemas de Yellowstone sin dañar su suelo

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Durante años se creyó que las grandes manadas de herbívoros podían destrozar la naturaleza, pero varios estudios científicos han demostrado la capacidad de los bisontes para ayudar al medioambiente. Así lo han comprobado en el Parque Nacional de Yellowstone.

Según un estudio publicado en la revista especializada Science, los bisontes que se mueven libremente por las praderas de Yellowstone no están destruyendo el ecosistema.

De hecho, lo que está ocurriendo es justamente lo contrario: los bisontes están mejorando la calidad del pasto, lo que favorece el reciclaje de nutrientes y mantiene estable el carbono del suelo.

Los bisontes de Yellowstone están ayudando a regenerar el suelo

Los grandes herbívoros que recorren sin vallas ni cercas el paisaje de Yellowstone desempeñan un papel clave en el funcionamiento de las praderas. Cuando pueden moverse libremente, no sólo consumen vegetación, sino que modifican el ecosistema de forma beneficiosa.

El estudio publicado en Science analizó el impacto de los bisontes entre 2015 y 2022 en 16 zonas de pastizal representativas de tres tipos de hábitat. Para ello, los investigadores instalaron parcelas valladas que impedían el acceso de los animales y las compararon con áreas abiertas al pastoreo.

Los científicos midieron la producción de vegetación, el carbono y el nitrógeno presentes en plantas y suelos, la actividad microbiana y también utilizaron imágenes por satélite para observar lo que ocurría a escala de paisaje.

Por increíble que parezca, en las zonas donde los bisontes pastan con frecuencia, las plantas contienen de media hasta un 150% más de proteína bruta que en las áreas sin pastoreo.

Esto ocurre porque el pastoreo acelera el ciclo del nitrógeno gracias a la actividad de los microbios del suelo y al constante rebrote del pasto tras ser consumido.

El paisaje de Yellowstone ayuda a preservar la biodiversidad

Lejos de dejar un paisaje degradado, el paso repetido de las manadas crea un mosaico de praderas con características únicas.

Por ejemplo, en las zonas más frecuentadas por los bisontes, el pasto se mantiene corto, denso y con mayor disponibilidad de nitrógeno. En otras áreas menos visitadas, la vegetación crece más alta y acumula mayor biomasa.

Este contraste genera una estructura heterogénea del paisaje que beneficia a numerosas especies. Las zonas de hierba corta ofrecen alimento muy digestible para grandes herbívoros, mientras que las áreas con vegetación más alta sirven de refugio para insectos, aves que anidan en el suelo y pequeños mamíferos.

El estudio también confirma que la productividad total de los pastizales se mantiene estable incluso en las zonas más utilizadas por las manadas. Además, el carbono orgánico del suelo no disminuye en los lugares donde el pastoreo es más frecuente.

Los bisontes pasan de casi extinguirse a ser fundamentales para el equilibrio medioambiental

El bisonte es el mamífero terrestre más grande de América del Norte y durante siglos fue una pieza clave en los ecosistemas de pradera del continente. Antes del siglo XIX se calcula que existían entre 30 y 60 millones de ejemplares.

La expansión del ferrocarril y la caza masiva provocaron un desplome drástico de sus poblaciones, que a comienzos del siglo XX estuvieron a punto de desaparecer.

Gracias a los programas de conservación, la especie se ha recuperado hasta alcanzar alrededor de 400.000 individuos en América del Norte, aunque la mayoría vive en rebaños gestionados.

El Parque Nacional de Yellowstone es uno de los pocos lugares donde los bisontes aún pueden moverse con relativa libertad. Demostrar su importancia es fundamental, ya que otros animales no tienen la misma capacidad para regenerar el suelo.