Brindis en la comunidad zoológica mundial: confirmada en Argentina una nueva especie de rata gigante peluda de 35 cms de largo
Investigadores del CONICET han confirmado en las sierras de Córdoba, Argentina, la existencia de un roedor hasta ahora desconocido para la ciencia. Se trata de la rata vizcacha del Chaco Serrano, bautizada científicamente como Apnoctomys conicetorum, el primer género nuevo de mamífero identificado en Argentina a partir de ejemplares capturados en el campo desde el año 2000.
El hallazgo se produjo en el Parque Nacional Traslasierra, en la Sierra de Guasapampa, dentro del Chaco Serrano cordobés. La investigación, liderada por científicos del CONICET junto a especialistas del Museo Argentino de Ciencias Naturales, confirma que este roedor forma una rama evolutiva completamente independiente dentro del árbol genealógico de los mamíferos sudamericanos.
Cómo es la rata vizcacha del Chaco Serrano
A pesar de que se la conoce popularmente como «rata gigante», los científicos la describen como un roedor de tamaño mediano a grande para los estándares de su familia, con un cuerpo robusto de entre 32 y 36 centímetros de longitud total. Su peso, sin embargo, sorprende por lo contrario: los ejemplares adultos pesan únicamente entre 110 y 120 gramos, muy poco para un animal de ese tamaño.
Su lomo presenta un color gris parduzco, más oscuro en la parte superior, mientras que el vientre luce un tono blanco cremoso con una separación muy marcada entre ambos colores. La cola es larga, bicolor, oscura en la parte de arriba y clara en la de abajo, con pelos tupidos especialmente hacia la punta. La cabeza tiene orejas medianas y una mancha clara de pelo tras su base, un rasgo que ha llevado a algunos investigadores a describir su rostro como el de «un viejito».
El animal vive exclusivamente en laderas rocosas y paredones escarpados de la Sierra de Guasapampa, donde se mueve con gran agilidad entre las piedras para esquivar a sus depredadores, lo que le ha ganado el apodo de «acróbata de las rocas».
Su dieta se basa casi por completo en bromelias, unas plantas arbustivas y espinosas que crecen directamente sobre la roca y que le proporcionan tanto alimento como agua en un entorno seco.
Por qué es tan importante el descubrimiento de esta rata vizcacha
El nombre científico, Apnoctomys conicetorum, condensa toda la historia del hallazgo. La primera parte, Apn, rinde homenaje a la Administración de Parques Nacionales, ya que el primer ejemplar se detectó dentro del Parque Nacional Traslasierra.
La segunda, octomys, hace referencia a la familia Octodontidae, cuyo nombre proviene de la curiosa forma de número ocho que presenta el desgaste de sus dientes molares. La tercera, conicetorum, honra al CONICET y a los científicos argentinos que lideraron la investigación.
El proceso para confirmar la especie no fue rápido. Todo comenzó con relatos de pobladores locales que describían un roedor veloz viviendo entre las rocas, sumados a restos óseos hallados previamente en sitios arqueológicos y paleontológicos de la región. Esa combinación de indicios llevó a un equipo de biólogos, arqueólogos y paleontólogos a organizar expediciones específicas en 2023, escalando paredones rocosos y rastreando refugios naturales ocultos entre las grietas de la sierra.
Los ejemplares se capturaron con trampas especializadas de captura viva, cebadas con alimentos atractivos y colocadas junto a los senderos rocosos o cerca de las bromelias de las que se alimenta el animal.
Una vez en el laboratorio, los análisis morfológicos confirmaron la forma única de su cráneo y el patrón de desgaste dental característico, mientras que la secuenciación de ADN reveló el dato definitivo: su línea evolutiva se separó de la de su pariente más cercano, la rata vizcacha colorada, hace unos 4,2 millones de años, un aislamiento que ha mantenido a esta especie oculta en Córdoba durante todo ese tiempo sin que nadie se percatara de su existencia.