Reforestación

En 1983 un hotelero chino dejó los negocios y se puso a plantar árboles como si no hubiera un mañana: 43 años después ha transformado un monte árido en un vergel

Wang Zhanfeng retira las hojas caídas de un dique en un bosque del condado de Youyu, en la ciudad de Shuozhou, provincia de Shanxi, en el norte de China. Foto: People's Daily Online - Wang Fan
Wang Zhanfeng retira las hojas caídas de un dique en un bosque del condado de Youyu, en la ciudad de Shuozhou, provincia de Shanxi, en el norte de China. Foto: People's Daily Online - Wang Fan
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un hotelero chino dejó su negocio en 1983 para volver a su tierra natal y plantar árboles en un barranco árido del norte de China. En la provincia de Shanxi, Wang Zhanfeng ha dedicado 43 años a reforestar el valle de Shipaogou.

Según People’s Daily, Wang Zhanfeng de 75 años ha logrado que más de 3.000 mu de tierra (unas 200 hectáreas) vuelvan a estar verdes. Su caso forma parte de un esfuerzo colectivo de más de 70 años que ha llevado la cobertura forestal de Youyu de menos del 0,3 % al 57 %.

¿Cómo transformó el hotelero chino un barranco árido en un bosque?

En 1983, Wang Zhanfeng era un hombre adinerado que regentaba un hotel. Ese año renunció a una vida cómoda y regresó a Youyu con los ahorros del negocio. Con ese dinero arrendó 1.500 mu (unas 100 hectáreas) de tierra baldía en el valle de Shipaogou.

En aquel entonces, Wang fue la primera persona de la provincia de Shanxi en firmar un contrato para gestionar una pequeña cuenca hidrográfica. Sin embargo, para frenar la erosión, levantó estructuras que conservan el agua y retienen el suelo.

Con el tiempo, el hotelero abandonó los métodos rudimentarios del principio y aprendió técnicas de riego más avanzadas. Según China Daily, a partir del año 2000 la tasa de supervivencia de sus árboles alcanzó entre el 80 % y el 90 %, y hoy ya roza la perfección.

Actualmente, Wang todavía recorre el monte con unas tijeras para podar las ramas torcidas.

Las dificultades del hotelero chino en las montañas de China

Reforestar resultó más difícil de lo que Wang Zhanfeng esperaba. Los plantones eran de mala calidad, el suelo era pobre y su familia no entendía la decisión. Durante esos años se mudó tres veces, construyó refugios en el monte, donde trabajaba desde las cinco de la mañana hasta la noche.

En su mejor momento, Wang cavaba y plantaba hasta 50 hoyos al día. Sus «tres tesoros» eran una pala, pan seco para comer en el monte y una pomada contra la congelación para las grietas de las manos.

«He pensado en rendirme, es demasiado duro», admitió el hotelero chino. Sin embargo, cuando encontraba plantones medio enterrados, les quitaba la tierra de encima y los volvía a poner rectos.

«No hay que abandonar a mitad de camino; con los árboles ocurre igual», sostuvo Wang.

En 1994, el hotelero recibió el título de trabajador modelo en la gestión de pequeñas cuencas de Shanxi. Más tarde obtuvo también la Medalla del Trabajo 1 de Mayo de la provincia.

¿Por qué el sitio que eligió el hotelero era uno de los lugares menos aptos para vivir de China?

El condado de Youyu está a menos de 100 kilómetros del desierto de Mu Us. Además, se sitúa en un corredor natural por el que baja el aire frío de Siberia y donde la precipitación media anual no llega a los 400 milímetros.

Antes de 1949, las tormentas de arena azotaban el condado y el avance del desierto obligaba a los vecinos a retroceder. En los peores días de viento, la gente usaba gafas y mascarillas contra la arena, y encendían las lámparas en pleno día.

«En mi infancia teníamos que tapar los cuencos mientras comíamos, si no se llenaban de arena», recordó Wang Zhanfeng en el reportaje de China Daily.

Algunos expertos internacionales llegaron a considerar Youyu uno de los lugares «menos aptos para la vida humana» y propusieron trasladar todo el condado, una opción que la la gente del pueblo rechazó.

Según el medio chino People’s Daily, en 1983 el condado aprobó diez normas para gestionar pequeñas cuencas. Ese mismo año, 3.900 familias campesinas se hicieron cargo de 1.987 de ellas, con unas 22.333 hectáreas en total.

En octubre de 2024, Youyu recibió en la sede de la ONU en Nueva York el Premio de Nuevas Ciudades Sostenibles y Asentamientos Humanos por más de 70 años de lucha contra la arena y de restauración ecológica. Youyu fue el único condado del mundo premiado en la categoría de logros destacados ese año.

Faisanes, corzos y albaricoqueros en el valle del hotelero chino

El valle de Shipaogou pasó de ser un bosque de álamos de una sola especie a un ecosistema más diverso. Wang Zhanfeng plantó peonías chinas y albaricoqueros, y hoy la zona vuelve a acoger faisanes salvajes y corzos siberianos. Su próximo paso es plantar arándanos y espino amarillo, dos cultivos con los que quiere dar más valor económico a la tierra que ha recuperado.

«Aunque las colinas verdes y las aguas claras ya han tomado forma, la transformación todavía no está completa», admitió Zhanfeng.

«Para mí, el espíritu de Youyu significa reforestar, y debe continuar con firmeza», concluyó el antiguo hotelero.

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