Medioambiente

En 1847 un biólogo inglés empezó a reforestar una isla volcánica y desértica: 180 años después tienen un bosque nuboso y una montaña de 800 metros «completamente vegetada»

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Bosque nuboso. Imagen de creación propia.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En el siglo XIX se hicieron reforestaciones descomunales, pero pocas tan increíbles como las de Ascensión. Después de años sin árboles, ahora esta isla tiene uno de los bosques más singulares del mundo gracias a la iniciativa de un biólogo inglés.

Hablamos de Joseph Dalton Hooker, un botánico británico y amigo de Charles Darwin. Y es que a partir de 1847 impulsó el envío de árboles y arbustos con una intención práctica: favorecer la captación de humedad, proteger el suelo y mejorar las condiciones de la isla.

Casi 180 años después, Green Mountain, de 859 metros de altitud, conserva el resultado de aquella reforestación. Su parte alta alberga un bosque nuboso que contrasta con las zonas áridas situadas más abajo. La transformación se aprecia incluso en las imágenes tomadas desde el espacio.

El proyecto de Hooker para reforestar una isla donde escaseaba el agua

Cuando los británicos establecieron una guarnición en Ascensión en 1815, tuvieron que resolver dos necesidades básicas: conseguir agua dulce y disponer de alimentos frescos.

Lo sorprendente es que en las alturas de Green Mountain encontraron un lugar más favorable para cultivar y pusieron en marcha un huerto. Hooker empezó a cambiarlo todo en 1843.

Su propuesta al Almirantazgo combinaba varias actuaciones: plantar árboles en la montaña, cubrir las pendientes para conservar el suelo, introducir arbustos resistentes a la sequedad en las tierras bajas y ampliar los cultivos.

Para lograrlo, los jardines botánicos de Kew enviaron 330 plantas entre 1847 y 1850. Después llegaron nuevas remesas de semillas y ejemplares, también desde Ciudad del Cabo. Durante las décadas de 1860 y 1870 se plantaron unos 5.000 árboles.

Lo mejor de todo es que en menos de un siglo lograron que el paisaje se transformara. Por ejemplo, en 1865 ya se describían espesuras con más de cuarenta tipos de árboles, además de arbustos y frutales. Algunas especies prosperaron; otras no consiguieron mantenerse.

Cómo se formó el bosque nuboso de Green Mountain

Lo que más llama la atención en Ascensión es el contraste entre el bosque nuboso y las zonas calvas. Mientras las zonas bajas permanecen secas, la cumbre recibe la humedad de las nubes.

La vegetación también proporciona sombra y refugio frente al viento. A medida que se desarrolla, modifica las condiciones del terreno y facilita que otras plantas encuentren un lugar donde crecer. Ese aprovechamiento de la humedad era precisamente una de las metas del proyecto.

Hoy en día, conforme se asciende, se pueden distinguir varios paisajes. En la base aparecen plantas adaptadas a la aridez; más arriba aumenta la cobertura vegetal y, en la franja envuelta en bruma, abundan bambúes, higueras, jengibre, plataneras y otras especies introducidas.

Por encima de unos 660 metros, la vegetación cubre el terreno con una mezcla de arbolado, matorral y zonas herbáceas.

Las preguntas que generan los bosques generados por el ser humano

Lo extraordinario de Ascensión es la convivencia de plantas procedentes de lugares muy distintos. En la montaña se puede estudiar cómo se forma un ecosistema nuevo cuando se reúnen especies que no compartían originalmente el mismo territorio.

Desde un punto de vista más pesimista, también hay que analizar qué ocurrió con la vegetación que ya existía en la isla y pudo ser desplazada. Especialmente las plantas autóctonas que desaparecieron por culpa de las grandes plantaciones y de las especies invasoras.

En todo caso, la imagen de Green Mountain es el recordatorio de una serie de decisiones prácticas que se tomaron en el silo XIX y que casi 200 años después siguen marcando la naturaleza de Ascensión.

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