El podemita Borja Iglesias le apartó la mirada a Donald Trump al darle la mano y recibir la medalla
Borja Iglesias, uno de los jugadores que más se ha significado políticamente de la Selección española, siempre escorado hacia la extrema izquierda, protagonizó uno de los momentos más llamativos de la entrega de trofeos a los campeones del mundo. El delantero del Celta le apartó la mirada al presidente del país anfitrión, Donald Trump, al estrecharle la mano tras haber recibido su medalla de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
El delantero de la Selección ya había avisado con anterioridad de sus pocas ganas del encuentro con Trump. Al ser preguntado por la revista Panenka sobre si le saludaría en un momento en el que el protocolo obligase a ello, dijo: «Sí, no tengo ganas de que me metan en la cárcel. Espero saludarlo en un momento en el que estemos todos muy contentos, que pase muy rápido y olvidarme. No es el momento de generar polémicas, la gente sabe perfectamente cómo opino pero no tengo tanto poder».
De modo que optó por una salida intermedia: aceptar el apretón de manos de Trump, pero esquivar el contacto visual.
borja iglesias didn’t even acknowledge trump during the medal ceremony. stood on his principles. respect. pic.twitter.com/6QJbFzjWKH
— 🏴 (@xSeanAFC) July 20, 2026
Borja Iglesias anunció en su día su renuncia a acudir a la llamada de la Selección española cuando estalló la polémica por el pico del ex presidente Luis Rubiales a Jenni Hermoso tras el título mundial del equipo femenino. Entonces, aquello fue un brindis al viento del jugador, que no pasaba por una buena época en lo deportivo y no estaba siendo llamado, por lo que realmente no estaba renunciando a nada concreto. Tras una buena temporada en el Celta de Vigo, Luis de la Fuente decidió contar con él para el Mundial, y Borja Iglesias enterró aquella decisión, sin poner problemas para formar parte del combinado nacional.