Messi desaparece en el hundimiento de Argentina

Superada desde el primer minuto. Así estuvo Argentina que, pese a ello, llevó el partido a la prórroga. Lo hizo a base de ese fútbol canchero, llevado al límite del reglamento al que nos ha acostumbrado en este Mundial, y no por contar con Messi. El astro de esta selección albiceleste estuvo desaparecido durante prácticamente todo el partido. Sólo apareció al borde del descuento y, sí, sembró el pánico. Pero por suerte para España no llegó a nada.
Si este ha sido su último Mundial, termina de la peor forma. Messi estuvo ausente durante casi todo el partido, todo lo contrario que en el resto de un campeonato del que, con permiso de Mbappé, fue el gran protagonista. Hasta la final, donde los de Luis de la Fuente supieron mantenerle a raya. Lo hicieron dejándole jugar muy poco, sirviendo para que nuestra Selección se proclame campeona del mundo por segunda vez en su historia.
Los reyes del otro fútbol
Son los mejores en el cancherismo. Saben cómo cortar el ritmo de su rival, haciendo que se juegue poco y también cómo provocar que las decisiones vayan siempre a su favor. Tampoco hizo Vincic mucho por evitar las presiones de todos los jugadores, que se lo comían cuando consideraban que tenía que pitar algo o revisar cualquier acción.
De hecho, el gol que hizo Nico Williams en la prórroga no subió al marcador por una actuación digna de Broadway de Otamendi, un genio de esto. Fue a tapar a Merino y cuando vio que el español se giraba en el área se tiró como si le hubiese hecho algo. Picó Vincic y no se revisó la decisión errónea del colegiado. Que anule el de Ferran.
Perdidos sin el balón
Lo pasó mal Argentina, que tuvo en ningún momento el balón. Se supieron refugiar bien atrás, puesto que la gran mayoría de los minutos se jugó sobre su campo. La primera parte dejó claro que el centro del campo estaba totalmente desdibujado y Scaloni no lo dudó y dio entrada en el descanso a Paredes, permitiendo una mayor libertad a Enzo y Mac Allister, pero apenas cambió el guion. España domó la pelota como quiso y reducía las oportunidades de la albiceleste a unas transiciones rápidas que tampoco encontraron.
Licencia para pegar tiene un límite
Argentina fue dura, como durante todo el Mundial. Juegan al límite del reglamento y durante la final no fue menos. Vincic miró durante buena parte del partido hacia otro lado, pero no le quedó más remedio que expulsar a Enzo Fernández en los minutos finales, por dos amarillas. La última, por una entrada durísima sobre Cubarsí, en la que el central voló por los aires.
Pegaron lo que quisieron desde el principio. Se las tuvo Lamine con un Tagliafico al que volvió loco durante buena parte del partido y que sólo encontró la manera de pararle a palos: placajes, agarrones, recados tras la jugada… Tuvieron que hacer casi ocho faltas para ver la primera amarilla, al borde del descanso.
Los centrales, lesionados
Lisandro Martínez fue el primer amonestado y el primer cambio de Scaloni. Llegó por una lesión muscular minutos después. En el 41′ era amonestado y apenas tres después abandonaba el terreno de juego. Se sentaba en el área y el Dibu pedía inmediatamente el cambio, entrando en el terreno de juego todo un veterano como Nicolás Otamendi.
En la segunda parte, coincidiendo con la pausa de hidratación, se iba el Cuti Romero. Había sido de lo mejor de Argentina, frenando las intentonas por dentro de España. Se marchó también con problemas físicos, ingresando en el campo Medina.
Las notas de Argentina
- Dibu Martínez: 7
- Montiel: 4
- Cuti Romero: 6
- Lisandro: 7
- Tagliafico: 5
- Nico González: 5
- De Paul: 4
- Enzo Fernández: 4
- Mac Allister: 5
- Julián Álvarez: 3
- Messi: 3
- Otamendi: 5
- Paredes: 5
- Nahuel: 4
- Medina: 4
- Giuliano Simeone: 4
-
Senesi: 5
- Lionel Scaloni: 5