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Los veterinarios expertos coinciden: para que tu gato duerma por la noche, debes ofrecerle «un ciclo natural completo»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los gatos duermen, de media, unas 15 horas al día, aunque esta cifra puede ser todavía mayor en los primeros y los últimos años de vida, cuando pueden llegar a dormir hasta 20 horas diarias. Los cachorros pasan buena parte del día durmiendo, aunque a medida que crecen experimentan cambios en sus rutinas y se vuelven progresivamente más activos.

Los gatos necesitan dormir muchas horas, entre otras razones, para recuperar y conservar la energía que necesitarían para desarrollar actividades relacionadas con la caza. Aunque los gatos domésticos llevan una vida completamente diferente a la de los felinos salvajes, conservan muchos de los instintos de sus antepasados. En ambos casos, el organismo está preparado para ahorrar energía durante los periodos de descanso y utilizarla cuando llega el momento de perseguir, capturar o explorar.

El truco definitivo para que el gato duerma por la noche

Existe la creencia popular de que los gatos pasan el día durmiendo para mantenerse despiertos durante toda la noche. Sin embargo, su reloj biológico responde a un patrón evolutivo muy específico, desarrollado durante generaciones como una estrategia de supervivencia. «Esto significa que sus picos naturales de máxima actividad se producen durante el amanecer y el atardecer, momentos en los que sus presas en la naturaleza están más activas».

Si sus principales momentos de actividad se concentran al amanecer y al atardecer, ¿por qué muchos gatos se muestran tan activos durante la madrugada? En algunos casos, la explicación está relacionada con el estilo de vida que llevan dentro de los hogares. «El problema surge cuando el gato pasa muchas horas solo durante el día, durmiendo por aburrimiento. Al llegar la noche, el animal acumula una gran cantidad de energía retenida que necesita liberar de forma repentina, lo que desencadena las famosas carreras nocturnas o zoomies».

Por suerte, con algunos cambios sencillos es posible adaptar progresivamente sus rutinas. Para empezar, es fundamental prestar atención a la estimulación mental y al juego interactivo. Dedicar entre 15 y 20 minutos a jugar con él antes de acostarte, utilizando juguetes como cañas que imiten los movimientos de una presa, puede ayudar a que libere energía.

Lo ideal es permitirle acechar, perseguir y finalmente capturar el juguete. «Si queremos que el gato duerma por la noche, debemos ofrecerle un ciclo natural completo: caza, comida y descanso», afirma el veterinario.

Otra de sus recomendaciones consiste en cambiar el horario de comida. En la naturaleza, los gatos desarrollan una secuencia en la que cazan, comen y posteriormente descansan. Por ello, ofrecer su comida principal después de una sesión de juego nocturna puede hacer que se relaje y duerma toda la noche.

Asimismo, es fundamental evitar que pase demasiadas horas durmiendo durante el día simplemente porque no tiene nada que hacer. Para ello, conviene crear un entorno con diferentes estímulos que pueda explorar y utilizar incluso cuando no estamos en casa. Dejar juguetes interactivos a su disposición, utilizar comederos tipo puzzle o instalar un rascador elevado junto a una ventana puede proporcionarle el entretenimiento que necesita durante el día.

«El mayor error que cometen los cuidadores es levantarse, hablarle o darle comida para que se calle. Para un gato, cualquier atención, incluso una reprimenda, es una recompensa. Si te levantas, le estás enseñando que hacer ruido de noche funciona para llamar tu atención». Por eso, siempre que sus necesidades básicas estén cubiertas y no exista ningún problema de salud detrás de su comportamiento, una de las estrategias más eficaces consiste en no reforzar sus demandas de atención durante la madrugada, concluye Carlos Gutiérrez.

Guía práctica

Los gatos son animales de costumbres, de forma que responden bien cuando mantienen horarios regulares. Para favorecer un descanso adecuado, resulta recomendable establecer una rutina diaria estable y mantenerla en la medida de lo posible. Unas horas antes de dormir, dedica un periodo de juego al gato para ayudarle a liberar energía. Los juguetes interactivos que estimulan sus instintos de persecución y caza pueden resultar especialmente útiles.

Por otro lado, el lugar destinado al descanso debe ser cómodo, tranquilo y acogedor. Disponer de un espacio propio permite que el gato pueda retirarse cuando necesite descansar. Muchos felinos prefieren las camas situadas en lugares elevados, ya que desde estas posiciones se sienten protegidos y pueden observar lo que ocurre a su alrededor.

Cuando un gato se muestra muy activo durante la madrugada, también puede resultar útil revisar sus horarios de alimentación. Una pequeña comida antes de la hora habitual de descanso puede ayudar a que permanezca más tranquilo después de comer.

Las alteraciones en los patrones de sueño también pueden estar relacionadas con algún problema de salud. Si un gato empieza repentinamente a despertarse con frecuencia durante la noche, maúlla más de lo habitual o muestra cambios importantes en su comportamiento, conviene consultar con un veterinario para descartar posibles causas médicas.

Finalmente, cabe recordar que el sueño es esencial para el bienestar del gato: favorece la recuperación física, fortalece sus defensas, regula hormonas, conserva energía y contribuye a mantener un comportamiento equilibrado.