Halloween

La Ley de Bienestar Animal lo confirma: la razón por la que las protectoras no dejan adoptar gatos negros en Halloween

gatos negros Halloween
Blanca Espada

Quedan dos días para Halloween y los gatos negros son de alguna manera, protagonistas por todos lados, ya que los vemos en forma de peluche en escaparetes, aparecen también en disfraces, los vemos en dibujos, películas y en definitiva, en campañas de todo tipo. Pero mientras su imagen se utiliza como uno de los grandes símbolos de la fiesta, algunas protectoras españolas viven estas fechas con bastante más cautela. De hecho son muchas las protectoras que frenan las adopciones de gatos negros en Halloween y hasta que pase el 31 de octubre, una decisión que puede llamar la atención si no se conoce el motivo que hay detrás.

La explicación está en algo tan antiguo como las supersticiones. Durante siglos, los gatos negros se han relacionado con la mala suerte, la brujería y ciertos rituales, una asociación que sigue muy presente cada vez que llega Halloween. Por ello, algunas protectoras prefieren no arriesgarse a entregar uno de estos animales a alguien que pueda tener otras intenciones. No existe una prohibición general ni una norma que obligue a hacerlo, pero sí centros que deciden esperar unos días antes de continuar con las adopciones.

La razón por la que las protectoras no dejan adoptar gatos negros en Halloween

La responsable de Abrazo Animal, María Dolores Juliá, explicó que el Centro Municipal de Acogida de Las Rozas, en Madrid, extremaba las precauciones con los gatos negros cuando se acercaba Halloween. Durante esos días, las entregas se hacían sólo a personas de confianza o a adoptantes cuyo perfil no generara dudas. La preocupación no surge únicamente por el color del animal, sino por la fecha. En los días previos al 31 de octubre se multiplican los contenidos relacionados con brujas, magia negra y rituales, y algunas asociaciones temen que determinadas personas busquen precisamente un gato negro por ese motivo.

No es que existan datos oficiales que permitan afirmar que Halloween sea la noche con más casos de maltrato de este tipo, pero las protectoras que frenan las adopciones prefieren actuar antes que lamentar una situación que podría haberse evitado. Cada asociación decide cómo gestionar estas peticiones, de modo que algunas siguen entregando animales con normalidad, otras realizan más entrevistas y otras directamente esperan a noviembre en función del criterio que apliquen.

Qué dice la Ley de Bienestar Animal

La Ley 7/2023 regula las adopciones de animales de compañía en España, pero no menciona Halloween ni establece ninguna limitación concreta para los gatos negros. Tampoco existe una norma que diga que no puedan adoptarse entre finales de octubre y comienzos de noviembre. Sin embargo, lo que sí exige la ley es que las adopciones se hagan con determinadas garantías. El animal debe estar identificado y la entrega debe formalizarse mediante un contrato. Quien adopta pasa a ser responsable de su alimentación, de sus cuidados, de la atención veterinaria y de su bienestar en general.

A partir de ahí, cada protectora tiene margen para valorar a los futuros adoptantes. Pueden hacer entrevistas, pedir información sobre la vivienda, conocer si existen otros animales en casa o comprobar si la persona entiende realmente lo que supone hacerse cargo de un gato durante años. En Halloween, algunas entidades simplemente refuerzan ese filtro. El maltrato animal, además, sí está castigado. El Código Penal contempla penas de prisión en determinados casos y puede llegar a imponer hasta dos años cuando se provoca la muerte de un animal doméstico dentro de los supuestos recogidos por la ley. De este modo, adoptar un gato negro en Halloween es legal, pero dañarlo puede tener consecuencias penales.

Las medidas que ya se han aplicado en España

Uno de los casos más conocidos ocurrió en Terrassa, donde el Ayuntamiento decidió suspender temporalmente las adopciones de gatos negros durante el otoño de 2025. La medida se mantuvo hasta el 10 de noviembre y tenía un objetivo muy concreto: evitar posibles riesgos coincidiendo con Halloween.

La asociación La Posada Felina también llegó a adoptar una postura similar, aunque en su caso optó por no entregar gatos durante esos días, sin distinguir entre colores. Son ejemplos que muestran que no existe un protocolo único. Cada entidad establece sus propios límites dependiendo de la experiencia que tenga y de cómo valore las solicitudes recibidas.

Una vez pasa Halloween, el problema de los gatos negros cambia por completo. Durante el resto del año, muchas protectoras señalan precisamente lo contrario: suelen tardar más en encontrar una familia por los prejuicios que todavía existen en torno a su color. Nada de eso tiene relación con su carácter. Un gato negro puede ser tranquilo, juguetón, sociable o independiente exactamente igual que cualquier otro. Por eso, las asociaciones insisten en algo bastante sencillo, y es que adoptar no debería depender de una fiesta, una moda o una superstición. Si una protectora decide esperar unos días antes de entregar un gato negro, no significa que ese animal no pueda ser adoptado, sino que el centro quiere asegurarse de que terminará en una casa donde vaya a estar seguro.

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