Deshidratación y golpe de calor del caballo en verano
Entre las situaciones más desagradables con nuestro caballo en el verano, es que se produzca un golpe de calor. ¿Sabes en qué consiste?
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El golpe de calor del caballo se produce cuando su temperatura se ha elevado a tal punto que su sistema natural de enfriamiento ha dejado de funcionar. El equino entones en lugar de enfriarse se sobrecalienta. Esta situación debe ser tratada de inmediato y puede presentarse en todo caballo que sea sometido a trabajo extenuante y ante climas calurosos. Además, la falta de líquidos puede llevar a la deshidratación, afectando notablemente su rendimiento físico.
Golpe de calor del caballo y deshidratación: causas y cómo detectarlos
Estas condiciones suelen presentarse cuando el clima es caluroso y húmedo. La humedad no permite que el sudor se evapore, por lo cual el cuerpo del animal no puede enfriarse con normalidad. Un caballo que pasa horas bajo el sol y no tiene posibilidad de aclimatarse está expuesto a presentar un golpe de calor en cualquier momento. También aquellos que tienen sobrepeso o un pelaje bastante grueso.
Una de las causas más frecuentes del golpe de calor en el caballo es la falta de líquidos o deshidratación. El animal comienza a sentir un gran agotamiento, su circulación comienza a empeorar y es habitual que sienta fatiga muscular. Esto es realmente peligroso y puede conducir a shocks o incluso colapsos. Puedes detectar un golpe de calor si notas que tu equino presenta una temperatura de 41-41°C o más alta. Además, el caballo se negará a realizar cualquier tipo de ejercicio y se mostrará algo angustiado.
Existe una manera muy sencilla de saber si un caballo se encuentra o no deshidratado. Para ello debes pellizcar con suavidad uno o dos centímetros de su piel encima del hombro y luego soltar. Si el caballo ha estado bebiendo la cantidad de agua suficiente, entonces la piel volverá de inmediato a su lugar. De lo contrario puede tardar algunos segundos.
Los ojos hundidos, extremidades frías, pulso débil y encías secas o pegajosas, son otros síntomas que pueden significar que tu caballo se encuentra deshidratado.
Diagnóstico y tratamiento
El golpe de calor del caballo es más habitual de lo que se cree y puede ser realmente peligroso. Por ello ante el primer síntoma es importante llamar al veterinario e intentar enfriarlo. El especialista le realizará los exámenes necesarios.
Para permitirle a su caballo regresar a su estado normal será necesario conducirlo a un sitio fresco y mojarlo con agua fría. En ocasiones se recomienda humedecer su cuerpo con alcohol, para ayudarlo a enfriar con mayor rapidez.
Ofrécele a tu equino agua fría para beber y si se niega será necesario suministrarle líquido de manera intravenosa para que recupere todo el que ha perdido.
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