Investigación
MUERTE EN TRASPINEDO

Las imágenes del escenario montado por el autor de la muerte de Esther López que hablan por sí solas

Las imágenes de la inspección ocular de la cuneta delatan que se trata de un “escenario posterior” a su muerte

Llama especialmente la atención la apariencia de su teléfono, sin una sola huella dactilar

Las piedras adheridas al cuerpo de Esther López no pertenecen a la cuneta donde se halló el cadáver

El cadáver de Esther López tenía pelo y fibras bajo las uñas y la autopsia no descarta que se cambiara de sitio

Los audios de Esther López antes de desaparecer que desmienten a Óscar: “Yo ya me voy para casa”

  • Alfonso Egea
  • Jefe de Investigación en OKDIARIO. Anteriormente fui responsable de la sección de Actualidad y Sucesos en Espejo Público, en Atresmedia. He publicado cuatro libros y actualmente colaboro en programas de televisión en Mediaset y en Telemadrid. Agradecido por tener el reconocimiento de la Policía Nacional de Madrid y la medalla al mérito de la Guardia Civil.

La motivación y la secuencia de los hechos que acabó con la muerte de Esther López es una incógnita que sólo puede despejar de manera incontrovertible el mismo responsable de haberle quitado la vida. Sin embargo, y a falta de que esa persona acabe reconociendo cómo se produjeron los hechos, hay datos que simplemente son objetivos y no admiten discusión. Las lesiones de Esther son compatibles con un atropello ocasionado por un vehículo que iba a velocidad “media-baja” según los forenses. Ni el cadáver de Esther ni nada de lo que la rodeaba se compadece con el modo en el que fue atropellada. Las imágenes del escenario y de su teléfono que revela OKDIARIO hablan por sí solas.

Pero antes de empezar a analizar las imágenes que delatan un montaje hay que dejar claro un concepto: ¿Qué es velocidad media-baja? Según los datos de la Dirección General de Tráfico, comparados con la situación en la que quedó Esther, sería una velocidad comprendida en la horquilla entre 30 y 40 kilómetros por hora. A 30 kilómetros por hora fallecen un 5% de los peatones atropellados, a 10 kilómetros más la cifra se eleva al 45% y ya a 64 kilómetros por hora fallecen el 85% de los peatones. Esther sobrevivió, no sufrió fracturas, sí contusiones, y tardó varias horas en morir al no ser auxiliada. Así que por todo ello el atropello fue ‘lento’.

Lugar exacto de la inspección ocular donde se encontró el cuerpo de Esther López.

A lo anterior hay que sumar otro dato: la vía junto a la que Esther fue encontrada tiene un límite de velocidad de 90 kilómetros por hora, que se reduce a 70 llegando a la curva crítica. Muchos conductores de la zona, el sospechoso Óscar también, han reconocido que se trata de un lugar peligroso por la velocidad que se alcanza. Si Esther hubiera sido atropellada allí su ropa, sus pertenencias y su cuerpo se encontrarían en un estado y una disposición muy distinta a la que tenía cuando para colmo estaba orientada en sentido contrario a la marcha que debería llevar de haber sido atropellada allí. Por cierto, ni bajo el microscopio se detectaron en la ropa de Esther restos de pintura de vehículo que sí habrían quedado tras un impacto violento.

El móvil de Esther fue encontrado a escasos centímetros del cuerpo de la joven fallecida.

Aclarado este punto, sobre todo gracias a la opinión científica del Equipo de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil, es el momento de fijarse en lo que vio la Guardia Civil antes de llevar a cabo levantar el cadáver de Esther López. A estas alturas del caso hay que asumir que los investigadores han detectado cierta conciencia forense en algunos de sus protagonistas. De ahí que el escenario sea tan importante.

Bolso, móvil y abrigo

Ahora que podemos ver las fotografías de la inspección ocular del lugar donde se halló el cuerpo de Esther pueden apreciarse los elementos que lleva a pensar a los agentes que se trata de un escenario ficticio. Los investigadores creen que alguien detuvo un vehículo al lado de la cuneta, arrastró a Esther hasta la misma, lanzó cerca de ella su bolso y su móvil y luego se marchó. La postura de las piernas de la joven, rectas y con ligera inclinación hacia el interior de las rodillas, la parte de atrás de la chaqueta sobre su cabeza y la situación del cadáver lo hacen compatible con un arrastre hasta la parte honda de la cuneta. La mochila, que tiene un tirante roto, es encontrada al lado del cuerpo, casi en la espalda.

Este es el sorprendente aspecto del teléfono móvil de Esther si pasó 24 días a la intemperie en mitad del campo.

Pero lo que lleva de cabeza a los investigadores es el teléfono de Esther. El móvil fue encontrado a los pies de la joven. Si lo llevaba en un bolsillo y el atropello fue ‘lento’ en ningún caso tenía porque caerse al suelo y menos a sus pies. Si lo llevaba en la mochila, menos aún, porque seguiría allí con el resto de sus pertenencias. ¿Qué sería lo lógico? Que lo llevara en la mano y que quedara en el suelo tras caérsele al fallecer. De ser así lo incomprensible es que no se haya podido aislar ni una sola huella dactilar. Alguien se tomó muchas molestias en limpiar el terminal, tanto que incluso en las imágenes de la inspección ocular se le ve un aspecto limpio, casi nuevo, incompatible con pasar 24 días sometido al sol y a temperaturas bajo cero una jornada tras otra.

Muchísimas molestias para aparentar un escenario que no se correspondía con la realidad de la muerte de Esther López. No es el único acto de conciencia forense del caso, pero la clave es poder relacionar a la misma persona con todos ellos.