Investigación
Grabación en exclusiva | Un espía al servicio de Su Majestad

El director del CNI Sanz Roldán negó bajo juramento ante un juez sus amenazas a Corinna

El ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, negó bajo juramento ante un juez las amenazas a Corinna Sayn Wittgenstein y su hijo Alexander durante la reunión que mantuvo con ella, en junio de 2012, en el hotel Connaugth de Londres.

En su declaración judicial como testigo ante el titular del Juzgado de Instrucción 48 de Madrid el 24 de julio de 2018, a raíz de una denuncia de la Fiscalía contra José Villarejo por los delitos de injurias y calumnias y revelación de secretos, el general de cuatro estrellas afirmó:

“Me molestó muchísimo que de mí se diga que, después de 57 años de servicio ininterrumpido a España, yo he amenazado a una mujer y a un niño. Reconozco también que eso me enervó bastante”.

OKDIARIO ha conseguido en exclusiva la grabación de la declaración del ex director del CNI que contrasta con las acusaciones de Corinna, que se ha ratificado en varias ocasiones, incluso ante notario, de las amenazas del ex jefe del espionaje español.

La princesa alemana ha señalado al general de cuatro estrellas como el emisario de Juan Carlos I en la crisis que soportaron tras la ruptura sentimental y tras el accidente de Botswana, a comienzos de 2012. Corinna se ha ratificado en más de una ocasión en la escena de terror que tanto la atormentó durante su encuentro con Sanz Roldán en una suite del hotel de lujo londinense, la mañana del sábado 5 de mayo de 2012. La ex del Rey Emérito residía allí porque su residencia familiar en el barrio de Belgravia, muy cerca del hotel, estaba de obras.

Una de las estancias del exclusivo Hotel Connaught de Londres.

“Es una persona ambiciosa. He visto en su cara el enorme placer de amenazarme. De ver el miedo”, le confesó a Villarejo en la conversación que el comisario le grabó en 2016 y que OKDIARIO ha difundido. En la primera grabación de 2015, registrada por Villarejo sin que Corinna lo supiera, también afirmaba: “Me ha amenazado la vida y la de mi hijo. Y eso lo sabía el Rey. Lo mandan, pero no quieren saber lo que hacen”.

Acusación ante notario

Incluso, Corinna años después, tras publicar OKDIARIO sus confesiones grabadas, registró ante una notario de Londres una declaración jurada en la que ratificaba en sus acusaciones: “La reunión duró aproximadamente una hora. Hablamos en una mezcla de inglés y español, pero también en francés. Fue durante esa reunión cuando el general Roldán me amenazó a mí y a mis hijos. Según sus palabras, ‘no podía garantizarme mi seguridad física ni la de mis hijos’, a menos que cumpliera con sus instrucciones”.

Acta notarial en la que la princesa Corinna declara que Sanz Roldán le dijo que si no cumplía sus instrucciones «no podía garantizarme mi seguridad física ni la de mis hijos».

Una de esas “instrucciones” era que no hablara con los medios: “Dijo que yo sabía cosas que podrían afectar a 45 millones de personas por lo que entendí que se refería a la población española”.

Corinna aseguraba en su conversación con Villarejo y Villalonga que sus colaboradores poseían imágenes grabadas del general Sanz Roldán: “Los tienen filmados con las cámaras del edificio. A él es la segunda vez porque lo ha hecho en Inglaterra. Aquí tenemos al CNI. Mis abogados lo tienen cuando ha entrado en el hotel, en el Connaught. Y después ha venido a Mónaco”.

La versión de la ex compañera sentimental del Rey Emérito proyecta una mayor verosimilitud por cómo actuaron los servicios secretos contra ella antes y después de las supuestas amenazas del general. Desde la Dirección del CNI emprendieron varias operaciones para ocultar y salvaguardar el patrimonio irregular de Juan Carlos I en el extranjero.

Corinna disponía de la documentación necesaria para desmontar todo aquel entramado urdido por testaferros y consentido por los espías españoles. El lema de las películas de James Bond, “al servicio de Su Majestad”, podía ser trasladado a la realidad del espionaje nacional.

Pero Sanz Roldán declaraba ante el juez de instrucción en la querella contra Villarejo: “Yo soy el director de un grupo de 3.500 hombres y mujeres que no pueden defenderse. Son personas que en ocasiones hasta arriesgan su vida para proteger la de otros, pero no existen. No tienen identidad. No pueden protegerse. Yo les exijo a veces sacrificios importantes y, por tanto, cuando alguien les ofende, me creo en la obligación de defenderlos. No podría pasar por los pasillos del Centro y mirar a la cara a las personas que tanto exijo si cuando les ofendan de forma tan grave yo también miro para otro lado”.

El director del CNI no decía toda la verdad porque omitía la realidad de los hechos. Las acusaciones no iban dirigidas hacia el colectivo de 3.500 funcionarios de los servicios secretos españoles, sino hacia su persona y a un grupo de agentes calificados como “patas negras”.

Sanz Roldán había sido el responsable de la utilización del Centro para cubrir las miserias del entonces monarca. Era el primero en vulnerar el preámbulo de los principios éticos de La Casa: “El CNI ha ido consolidando una suma de valores compartidos y una compilación de buenas prácticas, con la noble pretensión de ser fuente inspiradora del recto proceder de quienes se honran en pertenecer al Servicio de Inteligencia de España”.

Los documentos de la persecución

OKDIARIO dispone de documentos, correos electrónicos y mensajes telefónicos que prueban la existencia de una operación del espionaje contra la princesa alemana. Todos esos papeles demuestran que el CNI destinó fondos reservados para financiar la contratación en Mónaco de unos mercenarios para que sustrajeran los documentos en poder de Corinna.

El 18 de mayo de 2012, dos semanas después de su visita a Londres, en medio de la operación Mónaco, Sanz Roldán, que se hacía llamar Paul Bon, le remitió un mensaje a Corinna: “Nunca fue mi intención tratarte de una manera inapropiada… La intención siempre ha sido la de ser completamente respetuoso y lo más afectivo posible… A este respecto, creemos que tenemos que ser lo más claros posible”.

Correo electrónico enviado por Sanz Roldán a Corinna el pasado 12 de 18 de mayo de 2012 en el que el ex director del CNI traslada a la princesa que «nunca fue su intención tratarla de manera inapropiada».

El 11 de junio, el supuesto Paul Bon le decía con un tono más subido: “Cualquier tipo de filtración de este tipo de información tendría consecuencias muy negativas en este momento para la institución y para tu imagen”.

Corinna llamó a Don Juan Carlos y se quejó de lo que estaba sucediendo: “No entiendo lo que pasa. ¿Ésta es tu gente? No entiendo nada”. Las sospechas de Corinna colmaron su paciencia cuando le pidieron “por orden de Madrid” que reuniera “toda la información peligrosa y comprometedora”.

El mismísimo Don Juan Carlos también contactó con ella y le dijo: “Te vamos a mandar a una gente para que garantice tu seguridad. No queremos a pararazzis metiéndose en tus asuntos. Nos preocupa que se enteren de información que te pueda hacer daño».

En un email remitido por el teniente general a Corinna, el 17 de mayo de 2012, a las 17,33 y con el asunto «seguridad», el general le aseguraba: «Por supuesto, Su Majestad ha sido informado de todo esto».

Con conocimiento de Su Majestad

El 18 de mayo de 2012, pasadas las 22,30 de la noche, Félix Sanz Roldán envió un mensaje a Corinna que comenzaba: «Su Majestad (el Rey Juan Carlos I) me ha pedido que contacte contigo por el asunto de tu seguridad… Sabemos que no hay riesgo para ti o tu familia». Y le advertía que “podrían aparecer más riesgos”.

Apenas unos días más tarde, el 11 de junio, el propio Sanz Roldán, bajo el pseudónimo de Paul Bon, envió un nuevo mail a Corinna en el que la alertaba de que la situación era “extremadamente sensible”.

Otro de los mails enviados a Corinna por Sanz Roldán, que usaba la falsa identidad de Paul Bon, explicando a la princesa que «no hay ningún problema con su seguridad personal».

“Apreciaría realmente que me digas lo que piensas ahora sobre todo esto. Especialmente para evitar consecuencias indeseadas para todos, necesito saber la verdad”, terminaba el jefe de Inteligencia.

El 18 de mayo, el director del CNI, que se comunicaba nuevamente a través de un email con Corinna utilizando la falsa identidad de Paul Bon, le comentaba: “Es un placer para mí asegurarte que nosotros seguiremos cuidando de tus propiedades en Mónaco”. Y se despedía con «mis mejores deseos».

Corinna, en el acta notarial que envió al Juzgado de Instrucción 48 de Madrid en el que se sigue la causa contra Villarejo por los delitos de injurias y calumnias, aseguraba: “El General Roldán, más tarde, me admitió en persona, en la reunión en el hotel Connaught – que él mismo ‘había filtrado’ detalles de ese viaje a la prensa, aunque utilizó el pronombre ‘nosotros’. En ese momento, comentó que dicha filtración sería ‘positiva’ para mi y que ‘debería sentirme honrada’ por ello. Nunca he entendido el razonamiento detrás de esos comentarios”.

Corinna declarará en septiembre como testigo por videoconferencia desde Londres en el juicio contra Villarejo y mantendrá todo lo que expuso en su declaración jurada ante notario.