La célula del imán de Ripoll traficaba con drogas para financiar los atentados
El imán de Ripoll y cerebro de los atentados de Barcelona y Cambrils, Abdelbaki Es Satty, fue detenido al menos dos veces por delitos relacionados con tráfico de drogas. Un informe del Servicio de Información de la Guardia Civil fechado en febrero de 2008, señala que Es Satty «tiene antecedentes por detención en Ceuta en 2003 por un presunto delito fiscal, posiblemente drogas, por el que no llegó a ingresar en prisión».
Siete años después, en 2010, el imán fue detenido de nuevo cuando transportaba un alijo de hachís en la línea de ferry entre Ceuta y Algeciras. Esta vez, cumplió condena durante cuatro años en la cárcel de Castellón y quedó en libertad en 2014.
Los antecedentes penales del imán de Ripoll ya fueron investigados durante la instrucción de la Operación Chacal, en la que fue detenido el gerente de la mezquita Al Furkan de Vilanova i la Geltrú, Mohamed Mrabet Fahsi (con el que Es Satty compartía piso en aquel momento en la calle Lepanto de esta población) como jefe de una célula yihadista que enviaba terroristas suicidas a Irak, Siria y Afganistan.
A petición del juez Fernando Grande-Marlaska, la Policía Nacional elaboró en octubre de 2005 un informe en el que señalaba que Mohamed Mrabet Fashi «ejerce el control de actividades de importación de vehículos desde Bélgica, carnicerías islámicas y presuntos tráficos de estupefacientes que podrían ser base para la financiación del movimiento Salafía Jihadía, estructura en Europa a través del Grupo Islámico Combatiente Marroquí y de redes de envío de voluntarios a Irak».
De este modo, ya entonces la Policía sospechaba que la célula yihadista de Vilanova i la Geltrú utilizaba el tráfico de drogas para financiar los atentados y las actividades de su red internacional. El imán de Ripoll Es Satty, que fue investigado como miembro de este grupo yihadista, había sido detenido en 2003 en Ceuta por tráfico de drogas y de nuevo, por hechos similares, en 2010. Pese a ello, como ha informado OKDIARIO, un juez rechazó en 2014 ejecutar una orden de expulsión del país contra él.
Los informes elaborados por las fuerzas de seguridad con motivo de la Operación Chacal revelan otro dato: el presunto líder de la célula de Vilanova, Mrabet Fashi, «entregó dinero a Es Satty para pagar una furgoneta, que pudiera utilizar para pasar compatriotas de forma ilegal de Marruecos a España». Aunque también pudo dar un uso muy distinto a este vehículo.
La Policía Nacional no consideró contradictorio que un grupo yihadista que defendía la visión más integrista y violenta del Corán pudiera recurrir al tráfico de drogas para financiar sus actividades terroristas. En su informe, la Policía lo explica con las siguientes palabras: «A pesar de resultar aparentemente extraño que individuos con radicales planteamientos islámicos estuvieran en contacto con otros caracterizados por sus antecedentes penales, de delincuencia común, esto no es así».
Al respecto, aludía al caso de uno de los implicados en los atentados del 11M, Mohamed el Egipcio, quien «manifestaba que el tráfico de drogas, siempre que tuviera como objetivo atacar a los infieles y financiar la Jihad, estaba en sintonía con la interpretación correcta del Islam.
Atentado contra la Embajada rusa
También el presunto jefe de la célula yihadista de Vilanova, Mohamed Mrabet Fashi, tenía antecedentes previos a la Operación Chacal. El mismo informe de la Policía menciona que Mrabet y su socio Youssef Mimoun «fueron investigados por el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, en relación a la detección de la presencia en Barcelona de tres terroristas islámicos dirigentes de una célula, posteriormente desarticulada en Francia en enero de 2003, que tenía proyectado atentar contra la Embajada rusa en París».
Pese a todos estos antecedentes, Es Satty ni siquiera llegó a ser procesado en la Operación Chacal. En cuanto a su compañero de piso y presunto jefe de la célula de Vilanova y la Geltrú, Mrabet Fashi, fue inicialmente condenado por la Audiencia Nacional a siete años de cárcel.
Sin embargo, como ha informado OKDIARIO, finalmente el Tribunal Supremo anuló la sentencia y absolvió a todos los condenados, porque el actual teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona Jaume Asens –que actuaba como abogado defensor de Mrabet– alegó que su cliente había sido torturado por la Guardia Civil y que los pinchazos telefónicos de la causa carecían de autorización judicial.
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