Un espacio natural lleno de agua

Récord en Doñana: se inunda casi por completo por las lluvias con un aspecto nunca visto en 16 años

La Estación Agroclimática del Ifapa en El Rocío no recogía esta cantidad de agua desde el año 2010

Las imágenes satelitales muestran el humedal completamente anegado con 90 centímetros de profundidad

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

El Parque Nacional de Doñana ha alcanzado un récord histórico de precipitaciones al registrar 582 litros por metro cuadrado en la Estación Agroclimática del Ifapa situada al norte de El Rocío, una cifra que no se obtenía desde el ciclo hidrológico 2009-2010.

Las imágenes satelitales captadas este sábado muestran la marisma inundada casi por completo, con niveles de agua que alcanzan los 90 centímetros en algunos puntos. Este acontecimiento marca un punto de inflexión para el humedal más importante de Europa, que llevaba años sufriendo los efectos de la sequía.

Transformación espectacular

Las fotografías tomadas por el satélite Sentinel-2 el pasado 14 de febrero revelan una transformación espectacular del paisaje. Según ha informado el Espacio Natural de Doñana en sus redes sociales, solo se mantienen sin agua las vetas más elevadas del terreno, mientras que el resto de la marisma permanece completamente anegada. Esta situación no se producía con tal intensidad desde hace más de una década, cuando las lluvias también fueron excepcionalmente abundantes.

Un año hidrológico excepcional

El ciclo hidrológico actual está resultando especialmente positivo para Doñana, con precipitaciones que superan ampliamente la media histórica. En la estación de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en Matalascañas se han registrado 450 litros por metro cuadrado desde el inicio del ciclo, lo que supone unos 120 l/m² por encima de la media habitual para estas fechas. Esta abundancia de agua contrasta radicalmente con los años de sequía que ha padecido el parque en la última década.

La sucesión de borrascas que han atravesado la península ibérica durante el invierno ha provocado que los cauces que vierten a la marisma presenten caudales máximos. Los ríos y arroyos que alimentan el humedal transportan grandes volúmenes de agua que han convertido a Doñana en un auténtico mar interior. Las marismas de Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz, también están completamente inundadas, al igual que las explotaciones salineras de la zona.

Flamencos en el Parque Nacional de Doñana, uno de los principales humedales españoles.

Lagunas temporales a máxima capacidad

Las imágenes satelitales también muestran el rosario de lagunas temporales del parque con gran cantidad de agua acumulada. El sistema de Santa Olalla, la laguna permanente más emblemática de Doñana, presenta niveles óptimos que no se veían desde hacía años.

Esta recuperación de los cuerpos de agua es fundamental para la biodiversidad del espacio protegido, que depende de la alternancia entre períodos de inundación y sequía para mantener su equilibrio ecológico.

Los gestores del parque consideran que estas lluvias récord son «el preludio de una hermosa primavera» para el ecosistema. La abundancia de agua favorecerá la reproducción de numerosas especies y permitirá que la vegetación acuática se desarrolle plenamente.

Sin embargo, no todas las especies se benefician por igual de esta situación. Mientras que aves, peces, anfibios e insectos encuentran condiciones óptimas para su desarrollo, la fauna terrestre enfrenta momentos de estrés por las inundaciones.

Oportunidad para la biodiversidad

Para las aves acuáticas, esta inundación récord en Doñana representa una oportunidad excepcional de reproducción y alimentación. Las miles de aves que invernan o crían en el parque dispondrán de abundantes recursos durante los próximos meses. Los peces y anfibios también experimentarán un boom poblacional gracias al agua acumulada, mientras que los invertebrados acuáticos encontrarán condiciones ideales para completar sus ciclos vitales.

Los mamíferos terrestres, por su parte, deben adaptarse a un territorio reducido por las inundaciones, aunque a medio plazo esta situación les compensará con mayor disponibilidad de alimento y mejores condiciones para la reproducción. Los técnicos del parque monitorizan constantemente la situación para garantizar que este récord de precipitaciones se traduzca en beneficios duraderos para el ecosistema de Doñana.

Lluvias positivas

Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana, declaró la semana pasada que «las lluvias de los últimos meses son positivas y suponen la estabilización del Parque Natural y de su acuífero, que ha iniciado una lenta recuperación».

Revilla también indicó que «la marisma está ahora mismo al 90% de superficie inundada, es decir, unas 30.000 hectáreas de las 34.000 que tiene y sigue entrando agua», añadiendo que estas lluvias han supuesto «la estabilización de Doñana, que estaba en una trayectoria negativa a lo largo de la última década».