Internacional

Mueren al menos 12 rohingyas y decenas desaparecen al naufragar un bote en el que huían a Bangladesh

Al menos 12 personas han muerto y decenas siguen desaparecidas tras el naufragio de un barco que transportaba personas de etnia rohingya que huían de Birmania, en una nueva tragedia de esta crisis que ha llevado a más de medio millón de refugiados a Bangladesh en seis semanas.

«El mar estaba muy agitado, suponemos que perdieron el control de su embarcación», explicó a la AFP Rony Mitra, un bombero que patrulla con sus hombres a lo largo de las playas de Shah Por Dwip, en busca de cuerpos.

El naufragio ocurrió el domingo en el golfo de Bengala, cerca de la desembocadura del río fronterizo Naf, que separa Birmania y Bangladesh.

Desde hace semanas, los rohingyas desafían un mar bravío para huir de la violencia en Birmania.

Un guardacostas escruta el estuario del Naf. En la orilla opuesta, del lado birmano, se distinguen unos puntos de colores. Es un campamento de rohingyas, donde miembros de esta minoría musulmana esperan para intentar pasar a Bangladesh.

«El mar está hoy agitado. Nunca se sabe por dónde van a llegar los cuerpos», dice.

Por ahora, los equipos de rescate no saben ni siquiera cuánta gente iba a bordo de la embarcación naufragada: las estimaciones oscilan entre 60 y 100, según relataron los supervivientes, que mencionaron una mayoría de niños.

«Hemos hablado con varios supervivientes. Uno de ellos dijo que el barco transportaba de 80 a 100 personas, entre ellos 30 o 35 hombres», declaró Abdul Jalil, un responsable de los guardacostas de Bangladesh. El bombero Rony Mitra habla de unas 60 personas.

Final de la tregua

El lunes por la mañana se habían hallado en total 12 cuerpos: «Eran 10 niños, una anciana y un hombre», indicaron los guardacostas, que rescataron a varios sobrevivientes.

Según las autoridades de Bangladés, varios pasajeros lograron alcanzar la costa birmana, cerca de donde ocurrió el naufragio.

La ONU considera que las Fuerzas Armadas birmanas practican depuración étnica contra esta minoría musulmana.

Acusado de incendiar sus viviendas para incitar a los rohingyas a salir del país, el ejército birmano achaca la responsabilidad a los líderes de esta minoría étnica. Las autoridades birmanas prohíben el acceso a las zonas en conflicto.

Ante las críticas, Birmania denuncia un sesgo favorable de la comunidad internacional hacia los rohingyas. Aung San Suu Kyi dirige el primer gobierno civil del país en décadas bajo la presión del poderoso ejército birmano.

Tras varios días de calma, el éxodo de rohingyas hacia Bangladesh se reanudó, principalmente a causa de la falta de alimentos en el oeste de Birmania, donde según la ONU el sufrimiento es «inimaginable».

Según las últimas estadísticas de la ONU, unos 515.000 refugiados huyeron de Birmania hacia Bangladés desde el 25 de agosto.

Unos 2.000 refugiados siguen llegando cada día, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

En total unos 150 rohingyas, muchos de ellos niños, se ahogaron mientras intentaban llegar a Bangladés en embarcaciones improvisadas que según los guardacostas no son aptas para la navegación en las aguas peligrosas del delta.

La mayoría huyen del estado birmano de Rakáin (oeste) hacia Bangladesh después de que el ejército lanzara una campaña contra ellos, como represalia por varios ataques perpetrados contra comisarías el 25 de agosto.

Su llegada aumentó la presión sobre los campos de refugiados en Bangladesh, que ya estaban atestados a consecuencia de anteriores brotes de violencia en el oeste de Birmania.

Los rohingya, la mayor población apátrida del mundo, son tratados como extranjeros en ese país donde el 90% de la población es budista.

A causa de la discriminación, no pueden viajar o casarse sin autorización. Tampoco tienen acceso al mercado laboral ni a servicios públicos como escuelas u hospitales.