Mohamed VI envía un mensaje modernizador y nombra a Fatima Zahra Mansouri jefa de Gobierno, la primera en la historia marroquí

Mohamed VI ha nombrado a Fatima Zahra Mansouri jefa de Gobierno, la primera en la historia de Marruecos. El monarca le ha encargado este martes formar el nuevo Ejecutivo tras la victoria de su partido en las elecciones legislativas del 23 de septiembre, convirtiéndola en un hito político sin precedentes en el país. Mohamed VI envía así un mensaje de modernización y de mayor presencia femenina en los espacios de poder.
Fatima Ezzahra (o Fatima-Zahra) El Mansouri, nacida el 3 de enero de 1976 en Marrakech, es abogada y política del Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), una formación liberal-centrista cercana al entorno real. Proviene de una familia de notabilidades de la región de Rhamna: su padre, Abderrahman Mansouri, fue pachá de Marrakech y embajador en Emiratos Árabes Unidos. Formada en colegios franceses de su ciudad natal, se licenció en Derecho por la Universidad Mohammed V de Rabat y completó estudios de posgrado en la Universidad de Montpellier.
Especializada en derecho inmobiliario y mercantil, construyó una carrera política sólida: fue la primera mujer alcaldesa de Marrakech (2009-2015 y de nuevo desde 2021), diputada en varias legislaturas y, desde 2021, ministra de Ordenación del Territorio Nacional, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad en el gobierno de Aziz Akhannouch. Desde febrero de 2024 coordina la dirección colegiada del PAM.
El nombramiento responde, en primer lugar, a la Constitución de 2011. El artículo 47 establece que el rey designa al jefe de Gobierno del partido que obtiene más escaños. El PAM se impuso con 97 de los 395 escaños, por delante del Rassemblement National des Indépendants (RNI, 66) y del Istiqlal (65). El RNI de Akhannouch sufrió un duro castigo electoral, mientras el islamista PJD recuperó terreno. A
Aunque el rey no está obligado a elegir al líder formal del partido, El Mansouri era la figura más visible y preparada: combina experiencia local, ministerial y partidaria, lo que la convierte en una opción sólida para negociar una coalición y afrontar los retos del mandato 2026-2031. Este momento es especialmente significativo por varias razones.
En primer lugar, se trata de la primera mujer al frente del Ejecutivo marroquí y el segundo caso en el mundo árabe (tras Najla Bouden en Túnez). Envía un mensaje de modernización y de mayor presencia femenina en los espacios de poder. En segundo lugar, las elecciones reflejaron un fuerte voto de castigo y una elevada abstención (alrededor del 62 %, la más alta en dos décadas), especialmente en las grandes ciudades y entre los jóvenes, lo que evidencia desafección ciudadana.
El cambio de liderazgo busca proyectar renovación tras el desgaste del gobierno anterior, marcado por la inflación y la percepción de desigualdades. En tercer lugar, el próximo Ejecutivo deberá gestionar la fase decisiva de preparación del Mundial 2030 (coorganizado con España y Portugal), con grandes inversiones en infraestructuras y urbanismo, ámbitos en los que El Mansouri tiene experiencia directa.
Por último, el rey de Marruecos ha insistido en la necesidad de superar el «Marruecos a dos velocidades» y reducir las desigualdades sociales y territoriales, un objetivo que el nuevo gobierno deberá priorizar junto al empleo juvenil, la vivienda, la salud y la educación.
El Mansouri se enfrenta al reto que le ha marcado el monarca de construir una mayoría parlamentaria (se necesitan 198 escaños) y gestionar una coalición probablemente compleja, en un sistema en el que el monarca conserva amplias prerrogativas.