Internacional
AJUSTE HISTÓRICO EN ALEMANIA

El Gobierno de Alemania recorta 38.000 millones en sanidad y pensiones para financiar el déficit y el rearme

La medida forma parte de una reforma fiscal estructural orientada a equilibrar el gasto público y aumentar la inversión en defensa

  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

El gobierno de coalición de Alemania formado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) y los socialdemócratas (SPD), bajo el liderazgo del canciller Friedrich Merz, ha alcanzado un acuerdo para aplicar un amplio paquete de recortes en el estado del bienestar por valor de 38.300 millones de euros de cara a 2030. La medida, una de las más controvertidas de la legislatura, busca redirigir recursos hacia el gasto en defensa en un contexto de creciente tensión geopolítica en Europa.

Un ajuste histórico al Estado del bienestar

El plan de austeridad contempla una reducción progresiva del gasto sanitario, de pensiones y de ayudas sociales. El objetivo es ahorrar cerca de 19.300 millones de euros en el próximo año, cifra que aumentaría hasta los 38.300 millones en 2030.

El gobierno justifica la medida como una respuesta necesaria al aumento del déficit estructural del sistema sanitario alemán, afectado por el envejecimiento de la población y el incremento del coste de los servicios públicos.

Sanidad: fin de la cobertura para cónyuges

Uno de los cambios más polémicos afecta al sistema público de salud, conocido como Krankenkassen. A partir de la reforma, desaparece la cobertura gratuita para los cónyuges que no cotizan.

Estos deberán aportar una contribución mínima del 2,5% de los ingresos del cónyuge asegurado, con algunas excepciones para familias con hijos pequeños, cuidadores o pensionistas. También se prevé un aumento de los copagos por medicamentos y hospitalización.

Pensiones: hacia una «cobertura básica»

El gobierno de Merz plantea una transformación profunda del sistema de pensiones. Según el propio canciller, la pensión estatal dejará de garantizar el nivel de vida completo y pasará a ser una «cobertura básica para la vejez».

Esta reforma supone uno de los cambios más significativos desde la Agenda 2010 impulsada por Gerhard Schröder, que ya en su momento generó una fuerte división interna en la socialdemocracia alemana.

Más gasto militar y tensión internacional

El paquete de recortes se enmarca en una estrategia más amplia de aumento del gasto en defensa. Alemania ha decidido flexibilizar su límite constitucional de deuda para incrementar la inversión militar, en respuesta al deterioro del entorno de seguridad europeo.

El giro presupuestario ha sido interpretado por parte de la oposición como un «cambio de modelo de Estado», al priorizar el rearme frente a la protección social.

Caída política de Merz y crisis interna

El impacto político de las medidas ya se refleja en las encuestas. Friedrich Merz aparece en los últimos puestos de popularidad entre los líderes alemanes, mientras que su ministro de Defensa, Boris Pistorius, encabeza los rankings de aprobación.

En intención de voto, la conservadora AfD se sitúa como primera fuerza con alrededor del 27%, por delante de la CDU/CSU y con el SPD en mínimos históricos.

Rebelión interna en la CDU

Dentro del propio partido conservador ha surgido un grupo de jóvenes diputados conocido como el Grupo 25, crítico con la dirección del gobierno. Denuncian que las reformas ponen en riesgo la cohesión social y penalizan especialmente a los jóvenes trabajadores.

El malestar se extiende también entre sectores históricos del partido, que alertan de que el recorte del estado del bienestar puede provocar una fractura similar a la vivida por el SPD tras la Agenda 2010.

Demografía en caída

El debate sobre las reformas está marcado por un fuerte cambio demográfico en Alemania. La natalidad ha caído a mínimos históricos mientras la población envejece rápidamente, lo que aumenta la presión sobre sanidad y pensiones.

El gobierno argumenta que sin reformas el sistema sería insostenible en el medio plazo, mientras que sindicatos y oposición advierten de un deterioro acelerado del modelo social alemán.

Un futuro político incierto

El paquete de recortes marca un punto de inflexión en la política alemana. El país afronta un delicado equilibrio entre sostenibilidad fiscal, presión militar internacional y estabilidad social.

El resultado final de estas reformas no solo determinará el futuro del gobierno de Merz, sino también el modelo de bienestar alemán en las próximas décadas.