Gases lacrimógenos y piedras entre policías y manifestantes por el desalojo de ‘La Jungla’ de Calais
La Policía francesa ha empleado gases lacrimógenos y cañones de agua contra inmigrantes y manifestantes concentrados en ‘La Jungla’ de Calais para denunciar las condiciones de vida y el anunciado desalojo de este campamento improvisado levantado por los extranjeros que pretenden acceder desde Francia a Reino Unido.
Unos 200 inmigrantes y 50 manifestantes se han reunido bajo un puente a pesar de que estaba expresamente prohibida cualquier acción de este tipo. Por eso ha intervenido la Policía, que les ha obligado a regresar a ‘La Jungla’. Algunos manifestantes han lanzado piedras contra los agentes.
Otros 150 manifestantes que habían salido por la mañana desde París en cuatro autobuses fueron interceptados por la Policía en un control a unos 50 kilómetros de Calais.
El pasado 26 de septiembre, el presidente francés, François Hollande, anunció que ‘La Jungla’ sería desmantelada antes de final de año «de forma definitiva y por completo» para reubicar a los inmigrantes por todo el país.
Referéndum xenófobo
Todo, en el mismo día en el que la Justicia francesa ha decretado como ilegal un referéndum que iba a celebrarse en Allex, un pueblo del sur de Francia, sobre la apertura, por parte del Estado, de un centro de acogida de migrantes en el municipio, por lo que la consulta fue anulada. «Es ante la intransigencia del Estado y por obligación que anulo el escrutinio», declaró durante una rueda de prensa el alcalde de la localidad, Gérard Crozier, quien afirmó estar «muy disgustado».
El Tribunal Administrativo de Grenoble, contactado por los representantes del Estado, subrayó el viernes que la acogida de urgencia no era competencia del municipio sino del Estado e invalidó el referéndum, que tenía que celebrarse el domingo.
Las autoridades francesas abrieron el 13 de septiembre en Allex, un municipio de 2.500 habitantes, un centro de acogida destinado a alojar a 50 migrantes procedentes de Calais.
El gobierno se comprometió a reducir el campamento de migrantes de Calais, un inmenso barrio de chabolas en la costa donde viven, en condiciones indignas, miles de migrantes, y repartir a sus ocupantes por todo el territorio nacional.
Los primeros 11 migrantes llegaron la semana pasada a Allex, oriundos de Afganistán, Irak y Sudán. Fueron albergados en un antiguo castillo de las afueras del pueblo. El presidente de la región Auvernia-Ródano-Alpes (donde está situado Allex), Laurent Wauquiez, también presidente interino del partido conservador Los Republicanos, instó a a los alcaldes a rechazar la acogida de migrantes de Calais, denunciando que los barrios de chabolas podrían multiplicarse en el territorio.
El alcalde de Allex, cuyos habitantes tienen posturas encontradas sobre la cuestión, anunció su intención de «retomar la consulta con la población por otros medios».
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