Internacional
Guerra en Libia

El capitán del barco libanés detenido en Génova admite que transportaba armas turcas para Sarraj

Misterio resuelto en el embrollo libio. El capitán del barco libanés Bana, detenido en el puerto italiano de Génova desde el pasado martes tres de febrero, ha admitido hoy que el carguero transportaba armas turcas y equipo militar a bordo con rumbo a Libia. A principios del mes de febrero, la agencia de noticias France Presse publicaba el nombre de un buque de carga que fue escoltado por la Marina turca hasta el puerto libio de Trípoli y que, según los franceses, estaba cargado de armas.

La unidad policial italiana contra el crimen organizado retuvo a principios del mes de febrero un carguero en Génova que supuestamente estaba siendo utilizado para el contrabando de armas entre Turquía y Libia, según informó el periódico italiano Il Secolo XIX. Una de las personas a bordo de este barco aseguró, según este y otros medios italianos, que había visto armas en los depósitos del barco.  La investigación -que se está realizando apenas un mes después de que varias de las potencias internacionales se reunieran en Berlín para encontrar una salida al conflicto de Libia y garantizar el alto el fuego- cuenta ahora con la confirmación del propio capitán.

Este mismo martes, el proceso de paz ha vuelto a recibir un duro golpe cuando Fayez Sarraj, líder del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) anunciase que abandonaba las conversaciones de Ginebra, tras el ataque a un barco con armas y municiones enviadas desde Turquía perpetrado por el Ejército Nacional Libio. El diario Al Ain News ha confirmado este miércoles que otro barco que, al parecer, también portaba armas ha abandonado el puerto de Trípoli tras este bombardeo. Según este medio de comunicación, este barco denominado Anna Ruru y propiedad de la empresa ULS Tallin se dedica principalmente al transporte de pasajeros y ondea la bandera de Albania.

Durante los últimos días fuentes de inteligencia libias han advertido de la presencia de al menos cuatro barcos turcos cargados con armas para el Gobierno de Fayez Sarraj. En un comunicado oficial, el Ejército Nacional de Libia ha admitido que el objetivo del ataque era debilitar las capacidades de combate de los “mercenarios” que habían llegado desde Siria.  El director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos ha confirmado que el número de soldados leales al Gobierno turco que lucha en Libia ha aumentado significativamente en los últimos meses.

El incumplimiento del embargo de armas impuesto a Libia ha reavivado el debate en la región. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha acusado en reiteradas ocasiones a las naciones implicadas en el conflicto libio de “entorpecer las conversaciones de paz” a través del suministro de armas y combatientes.

Ankara firmó un memorando militar en noviembre en el que se acordaba el despliegue de tropas turcas para apoyar a Trípoli, y tanto los ataques del LNA como el apoyo turco se han intensificado desde entonces. Un mes más tarde, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anunció que Ankara iba a mandar tropas a Libia para apoyar al Gobierno de Trípoli. Las reservas de hidrocarburos son las responsables de la implicación internacional en el conflicto que divide al país.  En noviembre, Turquía firmó varios acuerdos con el Gobierno de Libia para delimitar las aguas territoriales, entre otros elementos. Unos acuerdos que no han sido vistos con buenos ojos por Grecia, Chipre, Egipto o Israel.

El incumplimiento de este embargo ha aumentado los temores en Libia, un país que cayó en el caos tras la revuelta de 2011 que derrocó al dictador Muamar Gadafi.  La inestabilidad en el país se recrudeció a raíz de la ofensiva lanzada por Haftar en 2019 para hacerse con Trípoli, donde tiene su sede el Gobierno de Unidad Nacional, liderado por Fayez Sarraj.  Desde que se recrudecieron los combates han muerto más de 1.500 personas y al menos 140.000 se han visto obligadas a abandonar sus hogares.