Inmigración

Así volcó la inmigración a la izquierda un histórico feudo de la derecha estadounidense como California

El cambio coincidió con una aumento de inmigración tras la nacionalización de 3 millones de extranjeros

El Partido Demócrata fue el más votado entre los votantes nacidos fuera de EEUU

Reagan Trump

California pasó de ser un feudo republicano en las elecciones de Estados Unidos a ser, desde 1992, una victoria asegurada para los demócratas. Este cambio coincidió con una explosión migratoria en el estado estadounidense tras la nacionalización de casi 3 millones de extranjeros. Se trata del territorio que más votos electorales reparte en las presidenciales norteamericanas, es decir, es el que más peso tiene en los comicios. Y desde 1990, los demócratas cuentan ininterrumpidamente con el 10% de los apoyos que aporta este estado en las elecciones de EEUU.

En las presidenciales de 1980, el estado de California se tiñó de rojo republicano, como venía siendo habitual. Los comicios de aquel año tuvieron un claro ganador: el partido del elefante. Ronald Reagan logró el 52,69% de las papeletas gracias a 4,5 millones de votos. Aquel resultado le otorgó los 45 votos electorales de California; estos son los representantes que, posteriormente, escogen al presidente como delegados de los ciudadanos.

Aquel año, el demócrata Jimmy Carter se quedó a 17 puntos de Reagan en California. Sus 3 millones de votos sólo pudieron reportarle un 35,91% del voto, lejos de arrebatarle los 45 votos electorales a su rival por la presidencia de los Estados Unidos.

En el sistema electoral estadounidense, el candidato ganador es el que logra 270 votos electorales de los 538 miembros del Colegio Electoral. Cada estado reparte un número determinado de esos asientos en función de su población, que se lleva íntegramente la lista más votada. La victoria en California es especialmente relevante porque es el estado que más votos electorales reparte. Es decir, el candidato que gane allí obtiene alrededor del 10% de los votos electorales. Es, por tanto, un territorio clave en la carrera presidencial.

El primer año en el que los demócratas lograron un triunfo en California fue en 1992. Entonces, Bill Clinton se adjudicó 5,1 millones de votos, el 46% de las papeletas. Los republicanos se quedaron 14 puntos por debajo, porque George H.W. Bush obtuvo 3,6 millones de votos (el 32,61% de los votos). Un vuelco inédito tras varias décadas de victorias republicanas.

Ley de Reforma y Control de Inmigración

Esa fecha coincidió con el impacto de una norma aprobada varios años atrás. En 1986, Reagan firmó la Ley de Reforma y Control de Inmigración (IRCA), por la que se regularizaba a cerca de 3 millones de inmigrantes que se encontraban en situación irregular en el país.

En las décadas de los ochenta y principios de los noventa, California ganó seis millones de nuevos residentes, de entre los cuales una tercera parte eran inmigrantes irregulares, según un informe del Instituto de Políticas Públicas de California.

Desde entonces, las victorias demócratas se han venido repitiendo ininterrumpidamente. Tanto es así que las campañas republicanas desdeñan el territorio californiano; dan el estado por perdido.

El estado de California es el que tiene el porcentaje más alto de votantes nacionalizados, con un 21% del total nacidos fuera de Estados Unidos. Allí hay cerca de 5,7 millones de votantes nacidos en otros países diferentes a EEUU, mayoritariamente de México, cuya decisión decanta la balanza en un estado con más de 20 millones de votantes registrados.

Un análisis del Pew Research Center mostraba que, en 2020, los ciudadanos naturalizados votaron mayoritariamente al demócrata Joe Biden. Según esta institución, un 59% de los votantes nacionalizados. Cuatro años después, si bien se reducía esta diferencia tras una aplastante victoria electoral de Trump, la mayoría de los naturalizados seguía decantándose a favor de la candidata demócrata, en este caso, Kamala Harris.

En las últimas elecciones, los demócratas fueron la fuerza más votada entre las razas diferentes a la blanca. Según los sondeos de Edison Research, la candidatura de Kamala Harris fue apoyada mayoritariamente por los votantes de raza negra (86%), los hispanos (53%) y los asiáticos (56%).

Las nacionalizaciones en España

En España, la Ley de Memoria Democrática, aprobada en 2022 gracias a Bildu, permitió solicitar la nacionalización a los descendientes de exiliados. Según los últimos datos conocidos, la conocida como Ley de Nietos podría beneficiar a 2,5 millones de descendientes que, o bien ya han solicitado su cita o tienen el expediente en proceso. De ellos, medio millón cuentan ya con la nacionalidad española y, en consecuencia, tienen derecho a voto en los próximos comicios.

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, fue una de las primeras dirigentes que se quejaron: «Están regularizando para manipular los censos». Ayuso detalló que «en 2027 podrá ser 1 millón más que en 2023» los que puedan acudir a las urnas.

El Gobierno también aprobó en enero una regularización masiva de inmigrantes ilegales que afectará a cerca de 800.000 extranjeros en situación administrativa irregular.

Estos procesos son claves para la posterior nacionalización de los extranjeros, ya que, una vez regularizada su situación y transcurridos unos años, se podría acceder a la nacionalidad.

Y es que hay que acreditar una residencia de 10 años para poder nacionalizarse, pero en caso de refugiados se podría reducir a 5 años y, si son personas procedentes de Iberoamérica, Portugal, Filipinas o Andorra, se podría rebajar a dos años.

Por último, hay un plazo abreviado para los que tengan familiares españoles o estén casados con un ciudadano español o también para las personas nacidas en territorio español, ya que estas últimas no adquieren la nacionalidad sólo por nacimiento.

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