¿Quién fue Jacques de Molay, el último de los Templarios?
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La historia de los Caballeros Templarios guarda ciertas leyendas que se han ido conociendo a lo largo de los años. Uno de sus personajes más representativos fue el noble francés Jacques de Molay, el considerado último Gran Maestre de la Orden de los Templarios. con la muerte de Molay, la Orden del Temple desaparecía después de unos años de persecución por parte del rey Felipe IV.
Alrededor de la figura de Molay se escriben varias leyendas, algunas sin comprobar, pero lo cierto es que la muerte en la hoguera del último Gran Maestre resultó ser el principio de una época de tragedias para aquellos que hicieron desaparecer la Orden de Europa.
Muerte en la hoguera
El 13 de octubre de 1307, viernes, el monarca de Francia, Felipe IV, ayudado por el Papa Clemente V, comenzaron una persecución para destruir a los Caballeros Templarios. Después de dos siglos en los que la Orden había ganado fama y dinero, el monarca no podía consentir que unos caballeros fueran más importantes que su propia persona, y comenzó a instigar a sus nobles para destruir la Orden de los Templarios.
Lo primero fue tacharlos de herejes, con la ayuda de Clemente V. Con esto, comenzaron las detenciones y asesinatos de los caballeros, incluido el de Jacques de Molay.
Bajo tortura, Molay reconoció los cargos de los que fue injustamente imputado, y fue condenado, junto a sus compañeros de la Orden, a la hoguera. Jacques de Molay fue quemado vivo el 1314, frente a la Catedral de Notre Damme, pero antes de morir, formuló una maldición que, si bien muchos no creyeron, se fue cumpliendo ese mismo año.
La maldición de Molay
Durante el día de su muerte, Jacques de Molay se retractó de lo que había confesado bajo amenazas. Volvió a dejar a su Orden del Temple sin cargos alguno sobre lo que estaban acusados. Proclamó en la propia hoguera la inocencia de los suyos y allí gritó su maldición para aquellos que les habían traicionado y ajusticiado. Sus compañeros de la Orden fueron también quemados vivos, pero la pila de Molay estaba preparada para que lo hiciera lentamente.
Según reza la leyenda, Molay lanzó una maldición para sus verdugos, que se verían las caras con el tribunal de Dios en el plazo de un año.
No se sabe cómo, pero la maldición se cumplió. Ese mismo año, la corte de la corona francesa sufrió una serie de desgracias que hicieron que toda Europa languideciera cada vez que oían hablar de la maldición de Molay.
Además, en esa misma maldición, el Gran Maestre de la Orden del Temple afirmó que la línea sucesoria de Felipe IV jamás reinaría en Francia.
1314: el año de la maldición
Tal y como había previsto Jacques de Molay, tras la muerte de los Templarios, grandes males le tocaría vivir a sus verdugos. Así fue. En abril de ese mismo año, no había pasado ni un mes desde la ejecución de Molay, cuando el Papa Clemente V fallecía de una enfermedad que le vino de repente con 50 años de edad. Sufrió unas diarreas desconocidas que le causaron la muerte. Se cuenta que, a sus sirvientes le dio tanto asco la muerte de Clemente V, que se pasó varios días muerto entre sus propias heces hasta que lo llegaron a recoger.
No fue la última muerte, ni la más importante de este año. A finales de año, en noviembre, un derrame cerebral mientras cazaba acabó con la vida del rey Felipe IV, cumpliéndose la maldición de Jacques de Molay contra sus dos verdugos principales.
La corte y el resto de Europa comenzaron a pensar que la muerte de el último Caballero de los Templarios quizás no habría sido buena idea, y más cuando en los años siguientes, un buen número de personas implicadas en su ejecución y la dinastía del rey morían sin muchas explicaciones.
Final de la dinastía de los Capetos
La dinastía de los Capetos fue, durante más de 1000 años, una de las dinastías reales más importantes de Europa. Luego siguió manteniendo gran parte de su poder en el resto de Europa, y volverían a Francia en 1814, pero durante los años siguientes a la muerte de Molay, la maldición fue cumpliendo sus objetivos irremisiblemente.
Entre los años 1314 y 1328, murieron tres hijos y nietos del rey Felipe IV, lo que hizo terminar con los Capetos en Francia después de 300 años gobernando ininterrumpidamente.
La maldición de los Templarios se estaba cumpliendo y en Europa solo hablar de Jacques de Molay y de sus palabras ya era sinónimo del augurio. Tanto fue así que la maldición siguió su curso los años posteriores.
El 21 de enero de 1793, el verdugo de nombre Sanson cortó la coleta del rey Luis XVI, conocido por Luis Capeto. Al final de la noche, el rey fue guillotinado. A los pocos minutos, un hombre subió hasta el lugar donde había muerto el rey y gritó: «¡Jacques de Molay, estás vengado!».
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