Descubrimientos arqueológicos

Los arqueólogos, entre el brindis y el estupor: hallan la localización exacta del mítico Templo del Sol de Heliogábalo

Templo del Sol de Heliogábalo
Inscripción griega debajo de la Gran Mezquita de Homs. Foto: Universidad de Sharjah.
  • Alejo Lucarás
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La localización del Templo del Sol de Heliogábalo ha sido durante décadas una cuestión abierta en la historiografía sobre el Oriente romano. Las fuentes antiguas mencionaban el santuario como eje religioso y político de una ciudad en particular, pero claro, la ausencia de pruebas arqueológicas concluyentes había mantenido el debate en el terreno de las hipótesis.

Ahora, la aparición de una inscripción griega durante unas obras de restauración ha modificado ese escenario y ha devuelto el foco a un enclave que carga con siglos de historia religiosa superpuesta. El descubrimiento se produjo bajo la base de una columna y refuerza la hipótesis de que la mezquita se alza sobre los restos del santuario solar dedicado a Heliogábalo.

¿Cuál es la localización exacta del Templo del Sol de Heliogábalo?

La investigación, publicada en la revista Shedet, parte del hallazgo realizado en la Gran Mezquita de Homs, un edificio emblemático de la actual Homs (Siria), la antigua Emesa. Los resultados han confirmado que lo que se creía, era cierto: el Templo del Sol del emperador Heliogábalo siempre estuvo sobre Emesa, pero había sufrido de muchas transiciones religiosas.

El elemento central del estudio es una inscripción tallada directamente sobre granito, integrada en la base de una columna de grandes dimensiones.

El texto, escrito en griego, presenta un tono épico y referencias a un gobernante de carácter militar, descrito mediante metáforas asociadas al viento, la tormenta y animales de fuerza simbólica. Este tipo de lenguaje es habitual en inscripciones conmemorativas de época romana y apunta a un contexto oficial y ritualizado.

Los especialistas han señalado que el texto muestra irregularidades gramaticales y ortográficas, un rasgo frecuente en Siria durante el periodo romano debido al predominio del arameo como lengua hablada.

Este detalle lingüístico refuerza la autenticidad local de la inscripción y la vincula con la población de Emesa, cuya identidad religiosa giraba en torno al culto solar. La pieza permaneció oculta hasta 2016, cuando las excavaciones la sacaron a la luz, aunque la inestabilidad del país retrasó su análisis detallado durante años.

Emesa, del paganismo al islam: continuidad del Templo del Sol de Heliogábalo

El estudio, firmado por el arqueólogo Maamoun Saleh Abdulkarim, profesor de la Universidad de Sharjah, plantea que el enclave experimentó una evolución religiosa continuada. Según esta interpretación, el espacio habría comenzado como santuario pagano, se habría transformado posteriormente en iglesia cristiana y, tras la conquista islámica, en mezquita.

Esta secuencia no implicaría una ruptura radical, sino una reutilización simbólica y arquitectónica del mismo lugar sagrado.

La relevancia del emplazamiento se ve reforzada por su valor histórico posterior. La mezquita está asociada a la figura de Nur al-Din, gobernante zanguí del siglo XII, y la tradición sostiene que el edificio se levantó sobre una antigua iglesia dedicada a San Juan Bautista.

Esta superposición de cultos convierte el lugar en un ejemplo claro de continuidad espacial, donde cada religión reinterpretó un espacio previamente sacralizado.

El gran poder del culto solar y lo que imponía la figura de Heliogábalo

La identidad romana de Emesa se articulaba en torno al culto a Heliogábalo, deidad solar local que dio nombre al Heliogábalo, emperador romano desde el año 218. El templo dedicado a esta divinidad constituía el centro de las festividades y de la vida religiosa de la región.

El peso político del sacerdocio fue tal que uno de sus miembros logró acceder al trono imperial e intentó situar a su dios como divinidad suprema del Imperio.

Desde entonces, el proceso de cambio religioso en la ciudad fue gradual. Paganos y cristianos coexistieron durante generaciones, del mismo modo que siglos después lo hicieron cristianos y musulmanes.

Esta convivencia explica la reutilización de espacios sagrados y refuerza la idea de que el Templo del Sol de Heliogábalo no desapareció, sino que fue integrado en nuevas estructuras religiosas. La inscripción griega aportaría así un elemento material que conecta las fuentes literarias con la arqueología.

Las conclusiones del estudio no cierran definitivamente el debate, pero aportan una base más sólida para situar el templo en el corazón de la actual Homs. Cada nuevo hallazgo epigráfico en el enclave permitirá afinar la interpretación y comprender mejor cómo Emesa gestionó sus transiciones religiosas.

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