HISTORIA

Los arqueólogos acaban de confirmar lo que parecía imposible: han encontrado la ciudad perdida que Alejandro Magno fundó en el 324 a. C.

Alejandro Magno ciudad
(Foto: Freepik)
Pedro Antolinos

El arqueólogo Stefan Hauser, de la Universidad de Constanza, ha liderado una investigación internacional que ha encontrado una ciudad perdida fundada por Alejandro Magno en el 324 a. C. Esta sería la conocida como Alejandría del Tigris, que fundó el rey del antiguo reino griego de Macedonia a su regreso de la India después de que sus soldados, agotados de campañas, se negaran a cruzar el río Hífasis. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre este importante descubrimiento que ha hecho un grupo de investigadores.

Esto está en los libros de historia. Cuando Alejandro Magno regresaba de vuelta a casa procedente del valle de Indo en el 324 a. C., fundó en la antigua Mesopotamia una ciudad que se convirtió en un punto estratégico para el comercio de la zona y que posteriormente acabó desapareciendo para siempre: Alejandría del Tigris. Este enclave ha sido ahora descubierto por un grupo de investigadores internacionales que han dado con la estructura de esta ciudad gracias a la tecnología más avanzada.

El arqueólogo Stefan Hauser, de la Universidad de Constanza, dirigió un equipo internacional que utilizó imágenes de drones y se basó en la fotografía aérea para llegar a la conclusión de que la ciudad que en Irak fue conocida como Jebel Khayyaber conserva los restos de lo que en su día fue la gran Alejandría del Tigris, que posteriormente fue rebautizada como Charax Spasinou y que fue una potencia comercial de la Antigüedad hasta que el río Tigris cambió su curso y la arrasó por completo. 

La ciudad perdida fundada por Alejandro Magno

Archaeology Magazine y La brújula verde recogen declaraciones de Stefan Hauser en las que celebra el descubrimiento de este enclave que fue un importante punto comercial de la época entre el 300 a. C. y el 300 d. C. «Entonces nos dimos cuenta de que lo que teníamos ante nosotros era el equivalente a Alejandría del Nilo», comentó al finalizar una investigación que sobre la ciudad que fue canalizaba las rutas que conectaban Mesopotamia con India y China. Todo hasta que comenzó su declive en el siglo III d. C. después de que el curso del río Tigris se desviara gradualmente. 

Por lo que respecta a sus dimensiones, esta ciudad abarcaba más de 6,5 kilómetros cuadrados y, según apuntaron los expertos, sus bloques urbanos eran incluso más importantes que los de Alejandría de Egipto. Este mapeo llevado a cabo detectó murallas de hasta ocho metros de altura, grandes calles en forma de cuadrícula y un sofisticado sistema de canales y cuencas portuarias que estaban situadas en un punto estratégico cerca del Golfo Pérsico.

Para dar con los restos de esta ciudad fue vital la aportación del geofísico Jörg Faßbinder, de la Universidad de Múnich, que empleó lo que se denomina magnetómetro de cesio para detectar anomalías del campo terrestre causadas por estructuras situadas bajo tierra, como pueden ser muros, zanjas y hornos. Esta aportación fue vital para que los investigadores sacaran en claro que lo que en su día fue conocido como Jebel Khayyaber albergaba los restos de una de las ciudades más importantes de la época, que fue fundada por Alejandro Magno a su regreso de la India, y que ha estado bajo la arena de Irak más de 1.700 años.

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