‘En Guardia’ emite hoy un crimen que impactó a la Guardia Civil: «De los más sádicos»
Último programa de la temporada

Tras emitir hace una semana el programa sobre el crimen de Elisa Abruñedo, En guardia: Mujeres contra el crimen pone esta noche el broche de oro a su temporada con uno de los casos más estremecedores de la crónica negra reciente: el secuestro y asesinato del empresario José Luis Vázquez Escarpa, un suceso que conmocionó a España en 2014. El programa de Cuatro emitirá el reportaje a partir de las 22:50 horas, justo después de Horizonte, el espacio de Iker Jiménez que se ha convertido en la gran revelación de la temporada televisiva. En guardia se despide de esta temporada con la satisfacción de haber sido otra de las grandes alegrías de Cuatro en esta temporada, logrando moverse entre el 5 % y el 7 % de cuota en la noche de los lunes, algunas de ellas muy complicadas por culpa de la competencia de los partidos del Mundial 2026.
Los hechos se remontan a mayo de 2014. José Luis Vázquez Escarpa, un empresario de Illescas (Toledo) dedicado a la compraventa de chatarra, fue citado con engaños a un encuentro de negocios en el polígono industrial San Gil del municipio toledano. Allí, en lugar de cerrar un trato, fue abordado e introducido por la fuerza en una furgoneta por una banda criminal.
Sus captores le exigieron 80.000 euros a cambio de su libertad. El propio empresario, intimidado, llamó a su padre para que retirara esa cantidad del banco y la entregara siguiendo las instrucciones de los secuestradores. Sin embargo, el pago del rescate no sirvió para salvarle la vida: la banda acabó asesinándolo y se deshizo de su cuerpo arrojándolo a un puente sobre el río Tajo, en un punto que años después señalarían los investigadores, pero donde el cadáver nunca llegó a aparecer.
La investigación de la Guardia Civil
El caso supuso un duro reto para los investigadores. Tras una larga y compleja labor, la Guardia Civil logró reconstruir lo sucedido, identificar a los responsables y desarticular la organización criminal implicada. Las pesquisas apuntaron a un entorno vinculado a grupos radicales, y el principal acusado terminó confesando ante los agentes en septiembre de 2017, ratificando después su versión ante el tribunal.
¿Qué ocurrió en el juicio?
El juicio se celebró en diciembre de 2018 en la Audiencia Provincial de Toledo, con hasta ocho personas sentadas en el banquillo como autores y cómplices de delitos de secuestro, homicidio, receptación, encubrimiento y falsedad documental. La vista se resolvió mediante un acuerdo de conformidad: todos los procesados reconocieron su participación y aceptaron las penas pactadas con la Fiscalía y las acusaciones.
El principal acusado, autor material del disparo que acabó con la vida del empresario, aceptó una condena de diez años y seis meses de prisión como responsable del secuestro y el homicidio. Declaró por videoconferencia desde la cárcel para evitar enfrentamientos con los familiares y amigos de la víctima, presentes en la sala.
El resto de implicados recibió penas notablemente menores, que iban desde los pocos meses de cárcel por encubrimiento, receptación o falsedad documental hasta los años de prisión por su papel en el rapto. Todos asumieron, además, indemnizar de forma solidaria a la familia con 80.000 euros, exactamente la misma cifra que habían exigido por el rescate.
‘En Guardia’ abre un caso con unas penas que la familia no logra aceptar
El desenlace judicial dejó un sabor amargo en el entorno de la víctima. A las puertas de la Audiencia, allegados del empresario lamentaron que las penas resultaban escasas y que con ellas se ponía un precio demasiado bajo a una vida humana. Aunque agradecieron el trabajo de los investigadores y que el fiscal se tomara la molestia de explicarles el porqué del acuerdo, dejaron claro que ninguna justificación podía consolarles, porque ninguna pena les devolvería a su ser querido. Una herida que, más de una década después, sigue abierta y que En guardia recupera esta noche para repasar todas las claves de un crimen que estremeció al país.
Los propios agentes que aparecen en el programa reconocen que las personas que cometieron el asesinato eran especialmente violentas, dejando huella en ellos: «Es uno de los criminales más sádicos a los que yo me he enfrentado», se puede escuchar en el adelanto del programa.