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‘En Guardia’ emite hoy un crimen que se produjo por una alucinación: «Vi al demonio en ella»

Nuevo reportaje a las 23:00 h en Cuatro

Imagen de Consuelo Roig y de un boceto de su asesino (Imagenes de Mediaset)
Imagen de Consuelo Roig y de un boceto de su asesino (Imagenes de Mediaset)
Nacho Molina
  • Nacho Molina
  • Periodista especializado en información de corazón y televisión. Me paso la vida hablando de la vida de los demás. Antes en La Vanguardia.

Tras centrarse hace una semana en el asesinato de Elisa Abruñedo, ocurrido en Galicia y que trajo de cabeza a la Guardia Civil, el programa En guardia se centra esta noche en una muerte ocurrida en el año 2013 en Benabarre, una localidad situada en la provincia de Huesca. El programa de Cuatro ha tenido la oportunidad de investigar junto a los agentes que lo resolvieron todos los pasos sucedidos y conseguir seguir los pasos del asesino, condenado en 2016 por este asesinato que conmocionó a la zona.

La fallecida fue Consuelo Roig, una mujer de 52 años que era una gran aficionada a la fotografía, por eso era muy conocida, debido a que se encargaba de retratar los momentos importantes de la localidad y sus vecinos; por eso costaba entender quién podía tener algo en su contra. Por desgracia, su cuerpo sin vida fue encontrado en marzo de 2013 en la escombrera de Benabarre, un lugar completamente solitario y al que nadie acude a no ser que sea para vaciar allí sus desechos. Según las autoridades, la muerte se produjo por dos golpes en la cabeza muy violentos, especialmente el segundo, que le llegó a aplastar el cráneo. También tenía las costillas rotas y su cuerpo había sido arrastrado hasta un barranco, donde fue empujada para intentar esconder su cuerpo.

Según se pudo saber en el juicio, celebrado en el año 2016, Consuelo estaba en la zona junto a su cámara, encontrándose con Antonio Belmonte, un joven de 22 años —entonces— que intentó besarla en aquel momento. Ella se defendió, llegando a morderle la mano a su agresor, aunque terminó de la peor manera.

El asesino también trató de destruir la cámara de la fallecida, tratando así de eliminar posibles imágenes que le hubiese podido tomar. El abogado del agresor defendió que no podía ser juzgado debido a que sufría esquizofrenia. Antonio pertenece a una familia en la que todos sus hermanos tienen reconocidas discapacidades, pero eso no le sirvió para librarse de una condena.

En el juicio, el acusado aseguró que su reacción de golpearla fue por puro miedo, tratando de dar a entender que sufrió un brote. «Vi cómo el demonio se acercaba, me asusté y le tiré una piedra», decía ante el juez. Sobre el resto de golpes y por tirarla a un barranco, el asesino tampoco supo dar demasiadas explicaciones: «La moví un poco porque sangraba mucho y me fui a casa».

Según su declaración, Antonio estaba «mal de la cabeza» y que la culpa fue porque todo el mundo en el pueblo estaba en su contra, justificando todo porque no tenía amigos. Las sospechas sobre él llegaron, debido a que los vecinos de la localidad aseguraron a los agentes que era habitual verle por la escombrera, un lugar nada habitual para pasear ni hacer deporte.

La cámara tenía pistas sobre el asesinato

En guardia tendrá esta noche, a partir de las 23:00 h, justo al finalizar Horizonte, acceso a las últimas fotografías que Consuelo consiguió hacer con su cámara. En ellas se puede ver el lugar en el que fue encontrada sin vida y hasta el charco de sangre que dejó su cuerpo.

Antonio Belmonte fue condenado por el jurado popular a 18 años de cárcel, a no poder residir en Benabarre durante 25 años, a no poder acercarse a menos de 500 metros de los familiares de la víctima y a pagar 80.000 euros de indemnización.

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