Adiós a un símbolo de la infancia: la marca de bicicletas de ‘Verano Azul’ se hunde tras casi 80 años de historia
La conocida firma española de las bicicletas de Verano Azul, 'Torrot', desaparece tras declararse insolvente solicitando el concurso de acreedores
Las nuevas Adidas Samba inspiradas en los años 90: ligeras, cómodas y bonitas para los look de verano
Colas kilométricas en Lidl por la vajilla Tognana de 18 piezas a todo color que se va a agotar en segundos
Colas kilométricas en Lidl por el robot de cocina de 1.200 W de potencia y 4,5 L de capacidad que va a jubilar a la Thermomix
La serie Verano Azul supuso un antes y un después en la historia de la sociedad española. Una de las cuestiones más reconocidas de la serie fueron sus míticas bicicletas, que se convirtieron en esos años 80 en el símbolo de toda una generación. En concreto, las bicicletas Torrot Cross MX, que resultaron ser un símbolo de libertad gracias a su utilización constante en la serie. Sin embargo, esa historia de éxito ha llegado a su peor momento, ya que la histórica firma española Torrot (1948), atraviesa su peor época después de que su matriz haya entrado en concurso de acreedores. Esto pone en riesgo elevado la continuidad de una de las marcas más emblemáticas del motociclismo y la bicicleta en España.
La historia de la empresa
Torrot comenzó fabricando bicicletas antes de ampliar su actividad a ciclomotores y motocicletas, en Vitoria al principio. La empresa, fundada por Luis Iriondo, consiguió durante las décadas de los 70 y 80 alcanzar una enorme popularidad con modelos como la ‘Cross MX’, usada en ‘Verano azul’ y considerada por muchas personas como la precursora de las actuales bicicletas de montaña. Al desaparecer en los años 90, la marca volvió a resurgir en el año 2011, con una apuesta firme por la movilidad eléctrica, desarrollando motos y bicicletas eléctricas para un mercado en plena transformación.
La caída de la marca
La estrategia del renacimiento de la marca no terminó de funcionar. Por ello, la compañía tuvo pérdidas importantes durante los últimos años y, aunque hubo intentos de refinación de su deuda, finalmente solicitó el concurso de acreedores. Además, el descenso de las ventas fue una oferta centrada en un nicho muy concreto y las dificultades para consolidar su negocio han acabado llevando a la empresa a una situación de quiebra que podría suponer el final de la historia de la marca.
El recuerdo del nombre
‘Torrot’ deja un legado difícil de igualar con sus bicicletas, marcando una diferencia en la infancia de millones de españoles que siguen siendo objeto de coleccionismo y nostalgia. Además, museos e instituciones culturales las consideran hoy parte del patrimonio industrial y sentimental del país, pero el futuro de la marca sigue sin conocerse. Un nombre que permanecerá relacionado siempre con una de las imágenes más recordadas de la televisión española, las carreras o paseos en bicicleta de los protagonistas de Verano Azul, símbolo de toda una época que sigue vivo en los recuerdos de varias generaciones.