Trucos de cocina

Por qué nunca debes hervir las patatas en agua para preparar un puré (y cómo hacerlo en su lugar)

Un sencillo cambio en la forma de cocinar este ingrediente puede marcar la diferencia en el sabor y la textura

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  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

El puré de patata es una de las comidas más típicas en la mesa de los menús españoles. Una receta tan tradicional como sencilla, que esconde trucos que pueden dar un salto de calidad al plato. Conseguir un sabor y una textura perfectos no sólo depende del tipo de patata o la cantidad de mantequilla que se añada. También influye un detalle que suele pasar desapercibido durante su elaboración.

El truco para mejorar el sabor de las patatas cocidas

El secreto para mejorar el sabor de las patatas cocidas es sustituir el agua de cocción por caldo. Es un sencillo truco culinario que permite potenciar el sabor del ingrediente principal de la receta y consigue un resultado más sabroso.

El motivo de esta técnica es muy sencillo. La patata es un alimento que absorbe con facilidad el líquido en el que se cuece. Si se cuecen las patatas con agua, posteriormente habría que condimentarlas para potenciar su sabor. Sin embargo, al cocinarlas en caldo, incorporan parte de sus sabores desde el inicio.

¿Qué caldo es más recomendable utilizar?

La elección del caldo de cocción depende del resultado que se quiera conseguir. El de verduras es ideal para obtener un sabor suave y combinar las patatas con hortalizas, mientras que el de pollo aporta un toque más intenso sin enmascarar el sabor de la patata.

Por otra parte, un caldo de carne más elaborado es una buena opción para elaborar purés más contundentes, especialmente si van a acompañar platos de carne. En cualquier caso, conviene controlar la cantidad de sal, ya que algunos caldos preparados contienen bastante sodio. Lo importante es sustituir el agua por un líquido con sabor que enriquezca las patatas desde la cocción.

Cómo preparar el puré de manera adecuada

Para poner en práctica este truco, hay que pelar las patatas, cortarlas en trozos similares para que la cocción sea pareja y cocerlas en caldo hasta que estén blandas. Después, se escurren y se machacan con un poco de mantequilla y leche caliente, añadiendo poco a poco el líquido necesario para conseguir la textura deseada.

La variedad también importa. Las patatas harinosas (monalisa o kennebec) suelen ser una buena elección para elaborar purés suaves. Además, es preferible no triturarlas en exceso, ya que pueden adquirir una consistencia pegajosa.

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