Un plato con bemoles: el manjar de Castilla y Andalucía que provoca arcadas en el resto de España
El embutido catalán con un ingrediente que repugna a todo el mundo
Este extraño manjar es la tapa favorita en Cuenca
Nunca preguntes qué lleva este plato: está delicioso pero tiene un ingrediente que da asco
En España tenemos platos espectaculares, pero hay algún manjar que no está hecho para todo el mundo. Quizás son rechazados por su nombre o por su aspecto, lo que está claro es que tienen algo excepcional.
Uno de estos casos son las criadillas de toro, la confirmación gastronómica de que el dicho hasta el rabo todo es toro es cierto, pero quizás no de la manera en que estás pensando.
Se trata de un manjar muy tradicional desde el norte hasta el sur de España, pero que ha alcanzado su máxima fama en Castilla y Andalucía. Aunque cocinado no lo parezca, las criadillas son los testículos del toro.
El manjar español que más sorprende por el producto que utiliza
Ciertas partes del animal han ido perdiendo fama en la cocina. Por ello, hay en determinadas regiones donde las criadillas ya no están de moda, sobre todo entre los jóvenes.
Las criadillas son, literalmente, los testículos del toro y su preparación necesita mucho mimo en la cocina.
Comienza por un meticuloso proceso de limpieza y cocción, tras el cual se cortan en rebanadas y se empanan o se cocinan a la plancha.
También existen variantes estofadas o guisadas, pero las más populares son aquellas en las que se busca un contraste entre el exterior crujiente y la ternura del interior.
Otra curiosidad es que las criadillas no se sirven igual en toda España. Por ejemplo, en Andalucía y en Aragón están asociadas con el tapeo y las celebraciones.
Sin embargo, en algunas zonas de Castilla los testículos del toro se preparan habitualmente de forma casera. Además, es un producto fantástico para acompañar con un buen vino.
El manjar de Castilla al que se le atribuyen beneficiosos milagrosos
Hay una parte cierta. Las criadillas son un alimento con un gran valor nutricional y, bien preparadas y sin rebozar, son un plato perfecto para una dieta equilibrada.
Sin embargo, en el imaginario popular se exageraron durante siglos sus propiedades. Al provenir del toro, un animal que en España asociamos con la vigorosidad y la fuerza, algunos planteaban que comerlas podía ayudar en esos aspectos.
Es decir, durante muchísimos años se ha sostenido que su consumo podía mejorar la vitalidad, la potencia sexual y la energía masculina. Esto llevó a reyes y nobles a convertirlo en uno de sus manjares favoritos.
Por ello, resulta curioso como en las últimas décadas ha pasado de ser un manjar al que se le atribuían propiedades casi espirituales, a ser denostado por una parte de la población.
El cambio en los hábitos alimentarios y también al rechazo cultural que genera su ingrediente principal han provocado su pérdida de fama. Por suerte, cada vez hay más chefs de prestigio que han comenzado a reivindicar las criadillas de toro.
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