Lo que comían nuestros abuelos durante los tiempos de guerra: ahora se hace en miles de restaurantes
Toma nota de lo que comían nuestros abuelos en tiempos de guerra
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Se hace en miles de restaurantes lo que comían nuestros abuelos durante los tiempos de la guerra. Aquella etapa oscura de nuestra historia está marcada por el hambre. El país estaba en guerra y eso quería decir que los jóvenes estaban al pie del cañón, las tierras se habían abandonado y apenas había comida para todos. Lo que se hacía en aquellos tiempos era sobrevivir con lo que se tenía, con un poco de imaginación y mucha hambre al final del día.
No somos conscientes de lo afortunados que somos cuando tenemos un plato en la mesa. Ni que decir, lo que supone ver la nevera llena de manjares de todo tipo o el hecho de que muchas veces podemos elegir lo que comemos. En los tiempos de nuestros abuelos, tenían la comida en la mesa que podían obtener. Los que encontraban setas o unos higos en los árboles, eran auténticos afortunados, pero también sorprender que en aquellos tiempos se aprovechaba una comida que ahora parece que es un manjar en los restaurantes. Volvemos al pasado y lo hacemos de la mano de unas recetas de esas que quizás recordamos.
Durante los tiempos de guerra lo que comían nuestros abuelos
Seguramente con unos años sobre nuestras espaldas, podremos recordar un ingrediente que hoy en día puede ser muy distinto a como lo conocemos. El pan ha cambiado mucho desde que llegó a nuestro día a día de forma ejemplar, con algunas novedades que nos harán descubrir lo mejor de unos alimentos que nos obligaban a comer lo que había.
Ese pan más oscuro que recordaremos como pan negro, es hoy en día un manjar que aprovecha los cereales integrales, esa parte que se tiraba o que se daba a los animales. La avena que ahora comemos, pero también otras partes de esos cereales que se usaban en la guerra y la postguerra.
Es importante conocer en todo momento la forma en la que cocinábamos en aquellos tiempos y como lo hacemos hoy en día. Sin duda alguna, esa parte integral que puede acabar siendo el que nos acompañará en estos días que tenemos por delante es un manjar hoy en día y un lujo o una necesidad en aquellos tiempos. Pero no era lo único que comían engañando al cuerpo y a la mente.
Ahora se hace en miles de restaurantes
Los calamares rebozados eran casi imposibles de comer en aquellos tiempos pasados, lo que se comía era una mezcla de sabores y de ingredientes que intentaba parecerse a esta comida que hoy en día está en todos los supermercados. Podemos descubrir lo mejor de un cambio de tendencia que puede ser lo que ha llevado a este sustituto de los calamares a todos los restaurantes del mundo.
Esos aros de cebolla rebozados, eran los calamares de hace unos años. Una forma de engañar al cuerpo y de ofrecernos un plus de buenas sensaciones de la mano, de este cambio de tendencia a la hora de cocinar que puede acabar siendo clave en todos los sentidos.
Ingredientes:
- 3 cebollas grandes
- 150 gramos de harina de todo uso
- 250 ml de cerveza negra
- 1 huevo
- 5 gramos de polvo de hornear
- 7 gramos de paprika
- Ajo en polvo
- Sal
- Pimienta
- Aceite de oliva
Preparación:
- Corta la cebolla en rodajas de 1 centímetro de grosor. Puedes utilizar las más grandes y reservar para otra receta las más pequeñas. Como prefieras.
- En un recipiente pequeño, abre y bate el huevo.
- Vierta la harina en un bol junto con el ajo en polvo, la paprika, sal y pimienta. Remueve y añade el huevo batido.
- Agrega la mitad de la cerveza negra y licúa o bate manualmente con varillas. Corrige en caso que le falte humedad incorporando más cerveza.
- Consigue una consistencia homogénea y cremosa. Luego, lleva al refrigerador la mezcla y los aros de cebolla durante unos 15 minutos.
- Terminado el tiempo, saca los aros de cebolla y sécalos suavemente con una toalla de papel o un pañuelo limpio.
- Precaliente un sartén con abundante aceite de oliva.
- Agrega media taza de harina en un recipiente seco para enharinar cada aro de cebolla. Después, sumerge el aro en la mezcla que preparamos anteriormente y lleva directo al sartén cuando esté caliente el aceite (no humeando)
- Deja que se cocine dos minutos de cada lado o hasta que esté doradito. Haz lo mismo con el resto de aros.
Podemos acompañar estos aros de un poco de kétchup o de mayonesa, es un manjar hoy en día que está en todos los restaurantes, pero en aquellos tiempos, también teníamos muy presente en las casas de aquellos afortunados que tenían huerto. Unas cebollas de las que se exprimía hasta el último aro.
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