El decantador ultrasónico que asegura mejorar cualquier vino
El sueño de todo aficionado al vino: adquirir una botella de 10 euros que parezca una de 100. Y con tal fin salen al mercado numerosos aparatos que aseguran mejorar las cualidades del vino.
En este caso analizamos el último grito: un decantador de vinos que funciona por ultrasonidos. Se llama Sonic Decanter.
¿Cómo se utiliza?
No es necesario abrir la botella, por tanto el vino no se airea físicamente. Basta poner un poco de agua dentro del aparato, introducir la botella (abierta o cerrada) y pulsar el botón según el tipo de vino: tinto o blanco. Aunque el blanco no suele decantarse, su creador asegura que mejora después del proceso. La decantación dura unos 20 minutos. Puedes manejar el decantador a través de una aplicación. Te avisará cuando el proceso haya concluido.
¿Cómo funciona?
Según su creador “los efectos de la energía ultrasónica en líquidos son ya conocidos. Se utiliza para tratar el agua, biocombustibles, leche y comida. Ahora lo hemos aplicado al vino”.
“El decantador ultrasónico transforma la estructura molecular y la química del vino. Se pueden liberar aromas que habitualmente no están presentes en los vinos jóvenes, logra suavizar los taninos ofreciendo un sabor más afrutado en vinos sin envejecer o en vinos que ya tienen algunos años en botella”.
¿Qué uso tiene?
El principal es decantar cualquier vino. Pero también se ofrece para los vinos abiertos y que han perdido cualidades: los ultrasonidos lo ‘revitalizan’.
Al parecer también prolonga la vida de una botella ya abierta. En vez de unas horas, el vino aguantará varios días.
¿Quién lo ha creado?
Charles Leonhardt, que trabaja en el campo de los ultrasonidos diseñando y desarrollando proyectos para el mundo de la aviación, la medicina, etc. Ha unido sus conocimientos a una de sus pasiones: el mundo del vino.
Su precio: 250 euros.
¿Cómo ha sido ‘testado’?
Según la compañía, un laboratorio independiente ha realizado un análisis comparativo de 300 muestras. En ellas se apreción una reducción del dióxido de sulfuro en un 15%. También aseguran que se redujo el nivel de acidez en el ph del vino.
Lo hemos probado
Para tal fin he reunido un grupo de amigos aficionados al vino. Y hemos probado el decantador en tres tipos de vino, con precios desde los 4 a los 12 euros.
La mayoría de los presentes (entre los que me incluyo) afirmó que el sabor del vino decantado era diferente al original. Para mejor. En boca era más suave y con un sabor más afrutado. Pero atención: no hicimos la cata comparando el vino ‘ultrasónico’ con otros métodos más tradicionales y baratos de airear o decantacar.
¿Entonces?
El 75% de la población consume vinos de alrededor de 10 euros. Si es tu caso, amortizarías el decantador después de 25 botellas.
Eso sí: no va a hacer que sea como uno de 100 euros.
Temas:
- Vinos
Lo último en Gastronomía
-
El chef francés Philippe Etchebest lo deja claro: «Para hacer la carne de ternera en la sartén a la perfección, mi secreto es comparar la resistencia de la carne con el dedo índice»
-
Los mejores cocineros coinciden: esta receta sencilla es la más usada para hacer un bizcocho de vainilla tierno y esponjoso
-
Los cocineros coinciden: «Para que las patatas al horno queden doradas, no agregues más aceite, sino 2 cucharadas de fécula de maíz»
-
Un 74% de españoles cree que el restaurante es la mejor opción para disfrutar de la comida, por encima de preparados de supermercado
-
De comida de campesinos a icono gastronómico malagueño: el manjar divino que tiene su propia Fiesta Singular Turística desde 2004
Últimas noticias
-
El testaferro de Juan Carlos I compró el hotel Villa Magna por 210 millones tras estallar la trama suiza
-
Ayuso impactada al entrar en el plató de ‘Horizonte’: «¡Es impresionante!»
-
Jorge Jesús se defiende de las críticas por la huida de Cristiano: «Sé que no hice nada»
-
El Gobierno de Page reconoce a Vox que no hace pruebas a los inmigrantes para detectar falsos menas
-
Woody Allen se marca un «yo he venido a hablar de mi película» al ser preguntado por los acampados en Sol: «No soy un cineasta político»