Sánchez participó en el equipo del PSOE que gestionó el voto exterior y arrebató la Xunta a Fraga tras triplicarlo
El ahora presidente formó parte del equipo que se desplazó a Galicia para los comicios de 2005
Los consulados nacionalizan a descendientes de ‘exiliados’ que emigraron 54 años antes de la Guerra Civil: aquí está la prueba
Los consulados montan actos masivos de ‘nietos del exilio’ para darles la nacionalidad: «Somos 11 de la misma familia»

Las elecciones autonómicas de 2005 marcaron un antes y un después para el PSOE en Galicia. Los socialistas rompieron la mayoría absoluta de la que disfrutaba Manuel Fraga desde 1989, lograron el poder gracias a un acuerdo con el BNG y Emilio Pérez Touriño fue investido presidente de la Xunta. El director de la estrategia electoral fue José Blanco y el voto exterior jugó un papel crucial. En el equipo que se desplazó a Galicia para articular la campaña se encontraba un joven Pedro Sánchez, quien ejercía de asesor —junto al ahora ministro Óscar López—.
Aquellas elecciones estuvieron envueltas en la polémica por el voto de los emigrantes y las acusaciones de fraude. El PSOE evitó la mayoría de Fraga gracias a la movilización del voto extranjero, precisamente ahora en el centro de la controversia por la conocida como Ley de Nietos. Fraga había sacado 37 escaños —a uno de la mayoría— y Touriño, 25. El entonces presidente de la Xunta dependía de arrebatar el último diputado en disputa por Pontevedra en el recuento del voto emigrante. Sin embargo, los populares no lograron la mayoría suficiente en esa provincia —8.000 votos de diferencia— para seguir en el poder al triplicar el PSOE sus papeletas. El PP consiguió 15.361 votos (49,7%), y el PSOE, 13.518 (43,7% ), pero la ventaja resultó insuficiente.
Los socialistas obtuvieron un espectacular crecimiento del voto extranjero en aquellas elecciones. La mayoría procedían de Argentina, país que ahora registra un millón de solicitudes de nacionalidad y que, cuando culmine el proceso, se convertirá en la tercera ciudad española por población de nacionalizados y, por tanto, de españoles con derecho a voto. .
Las sospechas de fraude marcaron los comicios -como lo habían hecho en algunos anteriores por las denuncias sobre el voto de gallegos emigrados fallecidos- y protagonizaron vivos debates en el Parlamento gallego entre Touriño y el ahora presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.
Sánchez, asesor
Pedro Sánchez formaba parte del equipo de campaña que se había desplazado desde Madrid para dirigir la estrategia electoral del PSOE en Galicia y que estaba capitaneado por José Blanco, entonces secretario de Organización.
El ahora presidente del Gobierno integraba un elegido núcleo de colaboradores, que se perfilaban como jóvenes promesas de la política. Con él estaban Antonio Hernando y Óscar López, con quienes Sánchez ha protagonizado una historia de idas y venidas. Ambos han ostentado distintos cargos en el Ejecutivo de la máxima confianza del líder socialista.
La polémica del voto exterior
El voto exterior siempre ha estado cuestionado por las sospechas de irregularidades y la supuesta falta de garantías.
Ahora, en cambio, centra con fuerza el debate político por el proceso de nacionalización masiva emprendido por el Gobierno de Pedro Sánchez a través de la autodenominada Ley de Memoria Democrática.
OKDIARIO viene desvelando las consecuencias de esta ley, aprobada en 2022, y que ha permitido que descendientes de españoles que emigraron a América en el siglo XIX estén accediendo a la nacionalidad.
También ha revelado los actos masivos de jura de la nacionalidad que se llevan a cabo en los consulados y que, en algunos casos, superan incluso el millar de participantes. O la estrategia del PSOE de movilizar el voto exterior en «provincias pequeñas», donde menos papeletas les distancian del PP, para «arañar las mayorías» a los populares.
El impacto en el censo electoral es evidente. Y cabe recordar que el PSOE fue la fuerza más votada en el exterior en los cuatro últimos procesos electorales: Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía.
La extraordinaria ampliación de las nacionalizaciones fue posible gracias a la instrucción aprobada por Sofía Puente —hermana del ministro y entonces directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública del Ministerio de Justicia— a los pocos días de aprobarse la ley en las Cortes.
Esa instrucción reinterpretó el contenido de la norma para extender por la puerta de atrás el derecho a la nacionalidad. La diferencia es sustancial: la ley sólo contemplaba la adquisición de la nacionalidad para hijos y nietos de españoles exiliados. Sin embargo, la instrucción permite conseguir el pasaporte a «los nacidos fuera de España de padres o abuelos originariamente españoles». Esto supone que, en la práctica, se estén convirtiendo en españoles hasta los tataranietos de emigrantes sin necesidad de acreditar las razones de su salida de España.