Por qué hay que botar a Sánchez, quedan 47 días: un caro y mastodóntico Gobierno de 22 ministerios
Cada nueva cartera suponía una estructura política propia, con sus correspondientes altos cargos y gabinetes.

Pedro Sánchez puso en marcha el 13 de enero de 2020 un Gobierno con 22 ministerios y cuatro vicepresidencias, frente a los 13 departamentos y una única vicepresidencia del último Ejecutivo de Mariano Rajoy. Nueve ministerios más, un incremento del 69%, con el que el presidente socialista estrenó su coalición con Unidas Podemos y amplió considerablemente la estructura del Gobierno.
La llegada de Podemos a La Moncloa estuvo acompañada de una reorganización que permitió incorporar a cinco representantes de la formación al Consejo de Ministros. Pablo Iglesias consiguió la vicepresidencia segunda y el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030; Irene Montero asumió Igualdad; Yolanda Díaz, Trabajo; Alberto Garzón, Consumo; y Manuel Castells, Universidades.
Para acomodar la nueva distribución de poder, Sánchez separó competencias que hasta entonces compartían departamento. Igualdad se desgajó de Presidencia, Universidades se separó de Ciencia y Consumo adquirió rango de ministerio independiente. Cada nueva cartera suponía una estructura política propia, con sus correspondientes altos cargos y gabinetes.
El crecimiento del Ejecutivo tuvo consecuencias presupuestarias. Según los datos de ejecución del Ministerio de Hacienda publicados en septiembre de 2020, el gasto en altos cargos de la Administración General del Estado alcanzó los 46,3 millones de euros durante el primer semestre de aquel año, frente a los 36,2 millones del mismo periodo de 2019. Un incremento de 10,1 millones, equivalente al 28%, aunque no todo ese aumento puede atribuirse exclusivamente a la creación de ministerios.
La ampliación provocó las críticas de la oposición. El PP registró una batería de preguntas parlamentarias para conocer cuánto costaban los nuevos altos cargos, los vehículos oficiales, los conductores, el personal eventual, el mobiliario y el acondicionamiento de despachos. Los populares cuestionaron que se multiplicaran las estructuras administrativas en lugar de concentrar competencias.
El Gobierno justificó su organización asegurando que respondía a las grandes prioridades de transformación del país y defendió la necesidad de contar con un sector público robusto. Sin embargo, la división de competencias también abrió interrogantes sobre posibles duplicidades y dificultades de coordinación entre departamentos.
Sánchez había llegado a La Moncloa en 2018 con 17 ministerios. Apenas año y medio después elevó la cifra a 22 para gobernar con Podemos. El resultado fue uno de los Consejos de Ministros más numerosos de la democracia y el primero con cuatro vicepresidencias.
La comparación resume la dimensión del cambio: Rajoy gobernaba con 13 ministerios; Sánchez pasó a tener 22. La cuestión que dejó abierta aquella ampliación fue si el incremento de estructuras, cargos y gasto público se traduciría en una Administración más eficaz.