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accidente de trenes en córdoba

Puente despeja culpas: alega el «peso del Iryo» y sensores que «no detectaron niveles de alarma»

El ministro admite que "algo estaba evolucionando" en las vías pero no sabe qué ni dónde

Puente se niega a dimitir: "No se dan las circunstancias para hacerme responsable de esto"

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha tratado de despejar las responsabilidades de su cartera en el accidente de Adamuz (Córdoba) donde murieron 45 personasEl político socialista ha admitido que momentos antes del accidente hubo incidencias en las vías que no fueron «de suficiente entidad» para activar las alarmas automáticas. Además, Puente señala que «el tren Iryo es especialmente pesado» y que «podían hacer bajar más el carril y producir una mayor muesca» como las que provocaron el descarrilamiento, según la tesis de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) que revisa la tragedia.

Puente se ha expresado en una nueva rueda de prensa sobre el fatal incidente ferroviario este viernes desde la sede del Ministerio de Transportes. El político socialista ha mostrado un documento gráfico de Talgo, como gestor de los datos, que mostraba las incidencias que sufrieron «los trenes que pasaron antes», y que es un informe que se ha realizado «a posteriori».

Según el ministro, «no había ninguna señal de que hubiera alguna anomalía que exigiera una actuación de carácter inmediato». Se trata de un gráfico de líneas que refleja picos elevados cuando se producen incidencias. Sin embargo, sólo cuando se alcanzan unos niveles de gravedad concretos se «alcanza el nivel amarillo» que «reduce la velocidad» de forma automática «puesto que encuentra una aceleración lateral» por anomalía de las vías. Por otro lado, también aclara que «de llegar al nivel de la roja se accionaría un freno que detiene el tren».

Pese a que había picos en esa gráfica que reflejaba incidencias, ninguno llegó a los niveles de anomalía como para activar los frenos de forma automática. Puente reconoce que había «algo en la infraestructura», matiza que no sabe dónde, pero que había «algo estaba evolucionando en el sentido de producir una mayor aceleración lateral del material rodante que pasaba por ese punto» . Es decir, que se estaba produciendo una pequeña anomalía en el tramo de Adamuz, menor de lo exigido para activar las alertas y frenar los trenes.

Sin aviso por encima umbral

Puente insiste en que esa información es «lo único» que tienen para avisar «de algo distinto». «Estos datos sólo producen consecuencias inmediatas si superan los umbrales de seguridad, si no, luego se examinan y se toma, si da lugar a ello, alguna medida correctora», apostilla el titular de Transportes.

En todo caso, subraya que «queda por determinar si eso es coincidente o no con el punto donde supuestamente se ha producido el descarrilo o es en otro punto anterior o posterior».

«En este caso, el último paso de nuestros trenes por ese punto generó esta información y se produjo a las 19:09, aproximadamente, en el caso de Adamuz», es decir, apenas media hora antes del accidente de la localidad cordobesa. 

Entonces, «el pico de la gráfica es el mayor de todos y es el del último tren que pasó por el tramo del accidente antes de que este se produjera». «En los trenes anteriores de los días anteriores y de ese mismo día no hemos observado ninguna anomalía», describe Puente tratando de indicar que la anomalía surgió de forma abrupta.

La primera vez que se detecta, según el ministro fue sobre las 17:40 horas del domingo: «Se observa una protuberancia que no llega ni de lejos a activar el nivel de aviso amarillo pero que avisa de que algo puede haber». «A las 18:01 horas, esa protuberancia adquiere un nivel superior, pero no llega al nivel amarillo», aumenta.

Los Iryo, más pesados

La explicación para que «algunos trenes que pasaron antes» sí tuvieran «esas huellas» en las ruedas donde se ha roto la vía. «El tren Iryo es un tren especialmente pesado y por tanto, si lo que había en la vía era una pequeña deficiencia que todavía no había dado la cara y que era la que producía esa muesca en los bogies se notaba más en vehículos más pesados».

«Con arreglo a la tesis de la comisión podían hacer bajar más el carril y producir una mayor muesca en los bogies de los trenes que pasaban por ahí», añade el titular de Transportes.

Y es que la CIAF ha publicado este viernes una nota en la que asegura que el organismo dependiente del Ministerio de Transportes cree que el origen del incidente fue la «fractura del carril» previa al «paso del tren Iryo siniestrado».

La comisión ha revisado trenes que pasaron antes de los trenes siniestrados. Tanto en el Iryo descarrilado como en los anteriores, la CIAF ha detectado muescas que evidenciarían que el carril estaba en mal estado antes de que se produjera el accidente: «Se han detectado muescas con un patrón geométrico compatible presentes en las bandas de rodadura de algunas ruedas derechas de tres composiciones diferentes que habían circulado por la zona con anterioridad al accidente».

Sin embargo, contrariamente a lo que ha asegurado Puente, no sólo se detectaron estas muescas en los Iryo, sino también en tren 130 Renfe Viajeros: que pasó por Adamuz alrededor de las 19:09 horas, pese a que no tiene el mismo peso que los Iryo.

En todo caso, Óscar Puente se ha negado a dimitir como titular de Transportes: «No se dan las circunstancias para hacerme responsable de esto». «No temo que el presidente me pida la dimisión», ha añadido. Aun así, ha aclarado que el puesto está «siempre a su disposición». «No estoy preocupado», ha zanjado.

El ministro ha abierto la posibilidad de que el defecto de fábrica sea la razón del accidente: «Es una posibilidad». «Tenemos garantizada la trazabilidad de esa partida y a partir de ella nos pondremos a localizarlos», ha mencionado Puente. Por su parte, el presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, tampoco «Si se deriva alguna responsabilidad, nuestros servicios determinarán la que tengan y veremos dónde acaba esto».