El gran problema de Sánchez es su grupo parlamentario: él no está y tiene mayoría ‘susanista’
El gran problema inmediato para el recién elegido secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, está en su mismo grupo parlamentario. Totalmente dividido, la distribución de apoyos entre los diputados no está ni mucho menos equilibrada: de los 84 parlamentarios socialistas, Sánchez solo tiene de su lado a una veintena. Entre ellos, claro está, los 15 del ‘no es no’, como sus escuderas, Susana Sumelzo, Margarita Robles o Adriana Lastra.
La cuestión no es ni mucho menos menor. Entre los críticos con el nuevo líder socialista se especula ya con el reto que el líder socialista tiene por delante. Y aunque, en las mismas fuentes, se descartan «tensiones» o «desobediencias», los comentarios evidencian también que Sánchez no lo tendrá fácil para imponer su proyecto político. «El grupo es el reflejo de dos modelos totalmente enfrentados», sentencia un diputado, que recuerda, también, que la indisciplina se penaliza con una sanción «que quizás alguno esté dispuesto a asumir en un momento dado». No obstante, la intención es mantener «lealtad» al nuevo secretario general.
El grupo parlamentario es clave para visibilizar la actividad del partido. Y Sánchez juega además con una dificultad añadida: el no disponer de escaño, al que renunció antes de la investidura de Mariano Rajoy. Sin altavoz desde el que hacer oposición al Gobierno, esa tarea la tendrá que asumir José Luis Ábalos, nuevo portavoz, aunque provisional, en el Congreso de los Diputados, en sustitución de Antonio Hernando.
La llegada de Sánchez alterará la distribución del hemiciclo. O eso es lo que esperan los diputados que han apoyado a Díaz y que asumen que en las próximas semanas se verán relegados a los escaños superiores, cercanos al ‘gallinero’, los mismos que ocupan ahora los diputados ‘pedristas’.
El núcleo fuerte del Congreso lo tomarán así los diputados afines a Sánchez, a quienes podrían acompañar los del lado de Patxi López, como Meritxell Batet o Rafael Simancas, con quien Sánchez se reunió en alguna ocasión durante la campaña.
Aunque el exlehendakari rechazó antes de las primarias la oferta de integración del nuevo secretario general, su intención, ahora, es ofrecerle la máxima colaboración posible. Y, por ello, es probable que tanto él como sus más afines vean también reforzadas sus competencias.
Quienes también esperan cambios son los diputados que forman parte de las comisiones activas en el Congreso, y que asumen que podrían perder sus atribuciones. No obstante, señalan también que «Pedro no cuenta con tantos diputados a su favor» como para copar todos los órganos parlamentarios, con lo que «no le quedará otra» que aceptar a los próximos a Díaz.
Sánchez tiene por delante el recuperar las riendas del partido en la Cámara Baja. Cómo será esa transición es la incógnita. Aunque muchos diputados, que apoyaron a Díaz, ya avanzan que mantendrán un perfil «bajo», replegados en su escaño y sin cuestionar las órdenes del nuevo secretario general.
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