España

Los presos golpistas podrán salir a trabajar si sus empresas están abiertas

Los presos golpistas condenados por el 1-O podrán salir de prisión a trabajar a partir de este miércoles si las empresas en las que desarrollan la actividad están abiertas.

La Consejería de Justicia de la Generalitat ha explicado en un comunicado este martes que podrán ir a trabajar tanto los presos que se han confinado en casa como los que siguen en la cárcel: estos últimos cambiarán a celdas del área de ingresos o serán trasladados a centros abiertos, para evitar el contacto con los presos que no salen el exterior y limitar los contagios.

Así, a partir del miércoles recuperarán las salidas en base al artículo 100.2 aquellos presos que lo usaban antes del confinamiento para trabajar, pero no quienes lo usaban para hacer voluntariado o cuidar de un familiar, que son los otros dos supuestos que prevé el Reglamento.

Por lo tanto, la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell y la ex consellera Dolors Bassa no recuperarán por ahora los permisos de salida, ya que usaban el 100.2 para cuidar de familiares, mientras que para el resto de presos golpistas del 1-O dependerá de si las empresas donde acudían trabajar mantienen la actividad.

188 en tercer grado en prisión

En Cataluña hay 1.841 presos calificados en tercer grado, pero solo 188 pasan el confinamiento en prisión, mientras que el resto lo hacen en casa en virtud del artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario, que las cárceles han otorgado a un gran número de internos a raíz de la pandemia y revisarán una vez termine la emergencia sanitaria.

También hay 22 personas que usan los permisos del 100.2 para salir a trabajar, y ninguna de ellas ha pasado el confinamiento en casa, una medida que se aplicó a otros presos para reducir el número de internos en las cárceles y así el riesgo de contagios.

Hasta ahora, han sido diagnosticados de coronavirus 58 presos: cuatro ya han recibido el alta, 16 están ingresados en el Hospital Penitenciari de Terrassa (Barcelona), 32 en la unidad hospitalaria de la prisión de Quatre Camins (Barcelona), dos en la de Brians 2, dos en la enfermería de Brians 1, uno en un hospital público y otro pasa la enfermedad en su casa.