Perles miente: aquí está el documento que demuestra que la gata Chloe es de Ábalos
El chip de la mascota, actualizado en octubre de 2023, acredita que Ábalos es el titular legal de Chloe

Carolina Perles, ex mujer del ex ministro de Transportes José Luis Ábalos, ha denunciado públicamente que alguien suplantó su identidad para transferir a nombre del político la titularidad de la gata Chloe. Sin embargo, OKDIARIO ha tenido acceso a un documento oficial del Registro de Identificación de Animales de Compañía (RIAC) del Colegio de Veterinarios de Madrid que desmiente su versión de forma categórica: el cambio de titularidad del microchip número ******584 se realizó el 30 de octubre de 2023, y el titular actual es, inequívocamente, «José Ábalos».
El correo electrónico remitido por un veterinario, con dirección en Madrid cerca del Ministerio de Transportes, certifica que el transpondedor electrónico fue aplicado el 6 de mayo de 2019 y que Carolina Perles Miñana, con su correspondiente DNI, figuró como titular registrada desde esa fecha hasta el 30 de octubre de 2023, momento en el que se produjo el cambio de propietario. Desde entonces, el registro está activo a nombre de José Ábalos. No hay rastro de suplantación alguna.
El documento, en poder de OKDIARIO, contradice punto por punto el relato que Perles ofreció esta semana en El Programa de Ana Rosa, donde reclamó la gata para su hijo y aseguró no haber autorizado «ni firmado ningún documento para ceder la titularidad de Chloe».
La cronología oficial del RIAC sitúa ese cambio de titularidad en octubre de 2023, precisamente cuando, según Víctor Ábalos —primogénito del ex ministro y su apoderado legal—, Perles ya había cedido voluntariamente el animal tras no querer hacerse cargo de él.
La historia de Chloe arranca varios años antes. La gata, de pelaje blanco y ojos heterocromos —uno azul y otro verde, una característica tan singular como la disputa que ha generado—, convivió con Ábalos y su familia durante la etapa final de su mandato como ministro.
Tras la separación del matrimonio, Perles se quedó inicialmente con ella. Sin embargo, en un fin de semana en que viajó a Marruecos, le pidió al ex ministro que se hiciera cargo de la mascota. Cuando volvió, le comunicó que se la quedara definitivamente porque no la quería.
Ábalos reorganizó entonces su hogar para acoger a Chloe, a pesar de convivir ya con dos perras de razas potencialmente peligrosas, Sacha y Roma, con las que hubo que establecer un periodo de convivencia y adaptación.
El episodio decisivo que consolidó la nueva titularidad se produjo en agosto de 2023, durante el traslado de Valencia a Madrid. Chloe, que nunca antes había pisado la calle, se extravió. Durante cuatro días, el animal estuvo desaparecido. Cuando reapareció, ambos acordaron que Ábalos sería el propietario formal, y así quedó reflejado en el registro oficial dos meses después, el 30 de octubre de 2023.
La titularidad legal de Chloe
Víctor Ábalos, que ostenta poderes notariales para gestionar los asuntos de su padre desde que éste ingresó en la prisión de Soto del Real hace más de cien días, ha trasladado a este periódico que la decisión está tomada: la gata permanecerá con la pareja actual del ex ministro, quien ha sufragado todos los gastos veterinarios y de manutención de Chloe durante estos años.
«Ella no es una secuestradora de gatos», ha zanjado Víctor, visiblemente molesto con la campaña mediática de Perles. Incluso se ha ofrecido una solución alternativa: «Yo propuse una solución al problema, que era comprarle un nuevo gato a mi hermano porque es terapéutico a esas edades y para que tuviera una nueva ilusión».
Según Víctor, la novia de su padre llegó a ofrecer devolver la gata de forma directa. «Le dijo a Perles que ‘si la quiere, se la llevo’». La respuesta de Perles, siempre según la versión del hijo del ex ministro, fue bloquear e insultar a Andrea. Una actitud que Víctor considera incompatible con la reclamación pública que su ex madrastra ha realizado ante las cámaras.
Sin embargo, Perles asegura que no existió esa llamada. Además, no quiere ir contra Ábalos judicialmente por lo que considera que una suplantación de identidad.
Desde la cárcel, Ábalos no puede ver a Chloe, ni a Sacha, ni a Roma. El reglamento de Soto del Real prohíbe el acceso de animales al interior del centro penitenciario, de modo que las tres mascotas esperan fuera cuando Andrea va a visitarle. Para paliar esa añoranza, ella le ha llevado fotografías de los tres animales, que el ex ministro guarda en su celda.
Así, mientras la batalla legal y mediática continúa, Chloe permanece ajena a todo el escándalo que lleva semanas sacudiendo la crónica española: la gata blanca de ojos dispares se ha convertido, sin pretenderlo, en el animal más escrutado. El documento oficial, sin embargo, no deja lugar a equívocos: Chloe es de Ábalos, y hay un registro que lo certifica.