Sánchez rompe el acuerdo que dijo respetaría con Podemos al retirarles la vicepresidencia segunda
Las presiones que ha recibido Pedro Sánchez por parte de Calviño y dirigentes del PSOE, y el 'no' de Errejón a Iglesias han sido claves
Sánchez se impone a Iglesias: Calviño será vicepresidenta segunda por delante de Díaz
En primer lugar, todos reconocen que «hay mucha intoxicación». En esta afirmación coinciden en Moncloa, en el PSOE y en Podemos. Y en esa intoxicación, de cara a lograr sacar mayor tajada en la reestructuración del Ejecutivo, añaden también acusaciones cruzadas de no respetar los acuerdos. Los morados, que aceptarán las nuevas condiciones de los socialistas al retener Trabajo, dicen que Pedro Sánchez les hizo el cambiazo de la Vicepresidencia segunda por la tercera sin contar antes con su aval definitivo. En Ferraz, que los podemitas quisieron cambiar las reglas del juego, al asociar una vicepresidencia económica a la segunda cuando la habían firmado social.
Sea como sea, unos y otros, dan por hecho que se ha roto un acuerdo que nadie, salvo los que lo firmaron, ha visto nunca físicamente. Porque cuando se firmó, lejos de la transparencia que reivindican, no se trasladó a los medios de comunicación ni a la opinión pública. En ese documento secreto, según han reconocido, el PSOE y Podemos se repartían las carteras y el equilibrio de fuerzas en el gabinete ministerial. A los de Pablo Iglesias le tocaban cinco ministerios y la vicepresidencia segunda. Sánchez, este mismo lunes, dijo que respetaría lo firmado, dando a entender que acataría lo que le pedía el líder morado nombrando a Yolanda Díaz vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y a Ione Belarra ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030.
Pero poco más de 24 horas después de esas palabras, en las que textualmente el presidente aseguraba que «yo soy una persona que cumple con el pacto de coalición, creo que lo he demostrado a lo largo de este año largo, y por tanto tiene todo el respeto Unidas Podemos en su participación en el Gobierno de España, en su composición y evidentemente, en el reparto que hicimos de esas funciones, pues hay una Vicepresidencia segunda que representa a Unidas Podemos en el Gobierno», Pedro Sánchez ha cambiado de opinión y ha impuesto el ascenso de Nadia Calviño relegando así a Díaz a la Vicepresidencia tercera. No se trata de una cuestión de nombres, es una cuestión de competencias asociadas a la posición en el organigrama. Pero también un golpe de autoridad para dejar claro quién manda.
Entre esas declaraciones desde Francia junto a Emmanuel Macron y la decisión de anteponer a la vicepresidenta económica a la de trabajo, comunicada a última hora del martes a Iglesias, pese a que se habían reunido poco antes en La Moncloa, el líder socialista ha recibido fuertes presiones para evitar que la podemita estuviera por encima de la socialista y Más País ha dicho ‘no’ a concurrir en coalición con Podemos, lo que debilitaba a su líder. Paralelamente, en los despachos del complejo presidencial, Iván Redondo e Iñigo Errejón continuaban explorando una alianza electoral entre socialistas y Más Madrid de cara a los comicios del 4 de mayo, que deja completamente fuera de juego a Podemos. Puede ser el antesala, si sale adelante, de un acuerdo en unas más que posibles elecciones generales en otoño.
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