España
ELECCIONES EN ARAGÓN

Los paisanos del pueblo de Pilar Alegría desvelan su mote familiar: «Les llamábamos ‘los falangistas’»

OKDIARIO visita La Zaida, el pueblo de la ex ministra de Educación, Pilar Alegría

Los hermanos de Alegría fueron en las listas del PP en unas elecciones municipales

  • Paula Ciordia
  • La Zaida (Zaragoza)
  • Enviada especial
  • Periodista y filóloga | Vox | Inmigración | Wokismo | Taurina en Entre Pitones | paula.ciordia@okdiario.com

OKDIARIO visita el pueblo de la candidata del PSOE en Aragón, Pilar Alegría, y descubre que a su familia se le conoce en La Zaida como «la falangista».

En Aragón, como en el resto de España, cada familia tiene un mote en su pueblo. La ex ministra de Educación que declaró la guerra a la historia de España desde su cartera implantando la Ley de Memoria Democrática, y cuyo líder Pedro Sánchez exhumó la tumba de José Antonio Primo de Rivera por la «dignificación de la memoria», omitió sus orígenes familiares en la imagen «humilde» que proyectó tanto en la presentación de su candidatura como en el vídeo donde posaba junto con su madre en la casa de su pueblo.

Parece una vez más ironía del destino, pero, según ha podido saber OKDIARIO, el apodo de Alegría en La Zaida proviene de la afinidad de la familia con la ideología del hijo del fallecido dictador Miguel Primo de Rivera.

Un mote que entre los vecinos se ha convertido en algo «tabú» para referirse a ellos desde los últimos años. «Tal vez lo que diga moleste, pero aquí a la madre de Pili –como se refieren a Alegría– se conocía como la falangista», explica un vecino. «No me grabes, tengo que seguir viviendo aquí», nos pide. «Yo contra su persona no tengo nada en contra, pero respecto a su perfil político actual sí: es falso», señala, haciendo referencia al vídeo que la socialista divulgó en redes sociales, «aparentando ser una familia humilde y tradicionalmente de izquierdas».

De hecho, tal y como reveló OKDIARIO, los dos hermanos de Alegría llegaron a ir en las listas del PP en Aragón en las elecciones municipales de 2003, como independientes. Un episodio que recuerda este vecino acompañado de su nuera. Ella tampoco es de izquierdas: «Somos una minoría aquí. De esto no se habla, no se puede hablar de política con los demás».

La Zaida es un pequeño municipio de Zaragoza de 432 habitantes enmarcado en la Ribera Baja del Ebro. Desde la democracia, sólo ha gobernado la izquierda. «En los pueblos se vota al candidato», explica otro vecino. Un hecho que explica el porqué mientras, en las pasadas municipales, ganaron por mayoría los socialistas, en las autonómicas como en las nacionales, el PP y Vox sí que logran obtener apoyos.

Ahora bien, para las elecciones del próximo 8F, en el pueblo hay un sentimiento dividido. La Zaida representa una izquierda moderada, donde no termina por calar alguna de las consignas más polémicas de Pedro Sánchez, como son la Ley de Memoria Democrática y la financiación singular –el último de los asuntos que más fricción general entre la izquierda–.

«Aquí vamos a misa los domingos y fiestas de guardar», nos explica una de las mujeres en la puerta de la iglesia de San José, donde este domingo en su interior celebran un pequeño ágape para despedir al sacerdote colombiano de Medellín que «marcha a la misión».

En esta pequeña iglesia situada en lo que fuera la casa señorial de los Ximénez-Cerdán –hoy prácticamente en ruinas– se han reunido un grupo de unas 50 personas para comer jamón, queso y dobladillos de la panadería «favorita de Pili», que se hizo famosa en España por decir que hacía «las mejores magdalenas».

Pese a que en el pueblo «se le quiere a Pili» –aquí presentó su candidatura como secretaria general del PSOE aragonés y arrancó la precampaña del 8F–, en la barra del bar se discute sobre «financiación autonómica».

«A mí no me parece bien, yo soy de [Emiliano García] Page y de [Javier] Lambán. ¿Por qué los aragoneses somos menos frente a los catalanes?», nos explica. «Ahora tengo un problema porque no sé a quién votar. Yo voto a los candidatos más que a las siglas», explica sin tapujos mientras se toma un café bombón y moja una galleta.

Desde la época franquista, el pueblo cuenta con industria química. Además, en la zona hay agricultura y ganadería. La familia de Alegría, según cuentan los vecinos, «tiene tierra, pero no son grandes terratenientes». «Ahora son sus primos los que las explotan», explica un conocido de la familia.

Él votará «por Alegría», pero no está de acuerdo con el intento de «borrar la historia» con las políticas actuales respecto a la Ley de Memoria Democrática. Y pone como ejemplo la historia familiar de la candidata. «Ahora se está intentando borrar el pasado, pero, aunque no esté bien visto reconocerlo, se vivía bien», señala. Tomás (nombre ficticio) reconoce que a la familia de la candidata se le llamaba «falangista», pero quita hierro al asunto.

«Eran otros tiempos. Tradicionalmente, su familia era de derechas», reconoce, dando a entender que también la suya lo era. «Hemos sido vecinos durante años, yo me llevo muy bien con ella, y me alegraré si gana –señala– es una zaidana».

«El pueblo tiene de todo, pese a que somos pocos. Tiene una oficina bancaria, una tienda multiservicios, panadería, peluquería de señoras y hasta una escuela infantil donde van una veintena de niños. Además, mantiene la estación del ferrocarril y, como nos atraviesa la carretera, el pueblo se mantiene con mucha vida entre semana», detalla. Además, tiene un pabellón, piscina pública, centro de día, biblioteca…

Y lo último, que sitúa al pueblo de Pilar Alegría en la vanguardia de las políticas verdes: en 2029 se espera que esté ya activa Ignis, una de las mayores plantas de hidrógeno verde de España y que dará servicio a la factoría química Evonik, situada en el polígono industrial del pueblo, donde trabajan casi 90 personas.